Sunday, March 27, 2016

Razones con Soluciones



Ha pasado un tiempo largo sin escribir. 6 meses de pausa. Increíble. Como dicen algunos “se venía venir”.  Mi cabeza no ha perdido fuerza, mi emoción quizás, pero es mi agotamiento físico y mi nuevo formato de vida lo que me ha llevado a ver el computador como una herramienta de trabajo y no como un aliado en la técnica de registrar y plasmar mis pensamientos. Si le sumamos la felicidad de llegar a mi casa a ver a mis hijas y mi esposa, el tiempo para prender el computador para escribir se reduce a un mínimo.

Mi vida pasó de estar en contacto con personas todo el día, a estar prácticamente encerrado 8 o 9 horas al día en una oficina mirando la pantalla de un computador. Para los que me conocen, espero que no se olviden de ese Juancho de siempre, pero si se encuentran con un Juancho diferente, créanme que estoy tratando de retomar mi formato. Pero estoy agotado. Feliz, pero agotado.

Esto no es una queja, es un registro. Miro a mi alrededor y no encuentro motivo para levantar la mano en señal de protesta. No es lo que tengo, es lo que me falta. Suena egoísta? Suena a codicia? (en inglés greed), suena en mono y no en estéreo? Probablemente,  pero llegó el momento de hacer un análisis de esa pausa de 6 meses y he caído en cuenta que mi interacción social me hace mucha falta. Al principio pensé que sería llevadero pero hoy en día, ha tomado una gran parte de mí. No es suficiente los lamentos en redes sociales que hacen/hacemos algunos. Estos lamentos son terapia de instante sin profundidad o progresión en el tiempo. No son suficientes los grupos por mensajería electrónica (aunque hay varios que me mantienen a flote), no es suficiente ni adecuado depender de un medio electrónico para reemplazar el contacto físico, visual, sonoro y kinestésico de la interacción humana. Pero en medio de la soledad, de la presencia ausente de personas que te rodean tanto en el trabajo como fuera de él, la tentación de usar las redes sociales como muro de los lamentos está a la orden del día. Asimismo, estoy prácticamente narrando lo que estoy haciendo con esta entrada en mi blog. Queja vs registro. Cada lector lo podrá interpretar como quiera.

Nunca dejaré de ser el mismo. Simplemente mi entorno ha llevado a volverme un poco más introvertido. Esa forma de ser, que no tiene nada de malo, es algo que no escogí, es algo que no busqué, es algo en que me convertí. No me gusta mi nuevo formato, no me siento el mismo,  pero es que sin materia prima social, lo social, lentamente se va.

A lo mejor estarán pensando si mi familia no es suficiente para hacerme feliz. La respuesta es más que obvia. Mi familia directa, mi esposa e hijas son mi motor, es lo que me mantiene a flote, lo que me mantiene feliz. Desafortunadamente nuestras familias extendidas viven lejos así que de nuevo, gracias a la tecnología, podemos mantenernos en contacto y hacer de la distancia algo más llevadero. Las llamadas con video hacen una gran diferencia. Me acuerdo exactamente cuando mis hermanos estudiaban por fuera de mi país,  y mis padres y yo nos sentábamos al lado del teléfono a esperar las llamadas de ellos cada Domingo a las 7 pm. Un Domingo mi hermana, el otro Domingo mi hermano. Algunas veces yo solo pasaba a saludar porque en cuestiones de minutos tocaba colgar ya que la llamada salía costosa.

Entonces, qué hacer para remediar la sensación de aislamiento social? Pasemos de la reacción a la acción.

Lo primero es aceptar el formato de vida y recalar en el soporte que se tiene. No me puedo quejar que llegar a la casa a ver a mi familia me inyecta de energía. Llego cansado pero son ellas las que me motivan a sacar fuerza para sonreír y hacer mis deberes dentro del hogar. El paso inicial es aceptar la situación sabiendo que el cambio llegará de manera lenta pero segura. Paciencia es una virtud como decía mi mamá. Poco a poco llegaran los vecinos confiables y las personas de buen corazón en las que se puede confiar con asuntos de índole personal. La confianza es algo que se gana y no algo que se reconoce de inmediato. Al principio, no tener personas para poder desahogarse por miedo al juicio es algo que limita emocionalmente. Esto lo toco en el cuarto punto más abajo.

Segundo, se debe buscar algún momento en el horario para aislar a los medios sociales. Apagar teléfonos, televisión, tabletas y simplemente reconectarse. Esta estrategia se ha adaptado de mil maneras y nombres, así que cada uno sabrá cual es la mejor estrategia para hacerlo. Lo importante es hacerlo con ustedes mismos. Sin teléfono, sin fotos, sin publicarlo, sin tecnología. Los inviernos afectan esta estrategia para los que usamos la naturaleza como herramienta en el proceso de recarga emocional. Lo que llaman “the winter blues” existe y silenciosamente afecta todo. El estado emocional, la iniciativa de superarse, y el ambiente en general.

Tercero,  registrar el progreso. Así como cuando se inicia una dieta y se toma el peso inicial, debemos poder encontrar un punto de arranque, una escala emocional que permita denotar progreso o la falta del mismo. Trabajar para progresar. Atraer lo positivo. Buscar la motivación para hacerlo. Inyectar gasolina emocional y lograr que el motor carbure a diario. Mantener limpio el carburador hace la diferencia. Yo dejé de escribir y eso me afectó bastante ya que mi cabeza se sobrecargó y no liberé pensamientos sino hasta hoy. Esto lo había hecho por otros medios, con alivio de momento, pero no por medio de mi blog, el cual creo que sirve para un alivio más sostenible.

Cuarto, combatir el aislamiento social. Este es un punto que tiene sus límites y es bastante lento de superar. El afán para pertenecer a una comunidad no deja nada bueno. Para algunos que hemos podido en otras ocasiones tener buen ímpetu social, no tener un círculo cercano inmediato ha impactado de manera abrupta nuestra vida; pero asimismo,  ha servido de enseñanza. En una pareja esto se debe manejar con cuidado ya que uno de los dos tendrá aceptación más rápida que el otro. Esto se debe usar para la ventaja de ambos y por ningún motivo causar celo social dentro de la pareja. No todos somos monedita de oro pero algunas personas logran causar impacto y aceptación social más rápido que otros. 

Entonces qué hemos aprendido? Hemos aprendido que existe gente de todo tipo, y que las personas más sinceras llegan cuando tienen que llegar. Existen personas legítimamente buenas y que quieren ayudar de corazón y a ellas les agradecemos cada día y viviremos agradecidos siempre. Otras tan rápido como llegan, así de rápido se van. Simplemente toca mantener un estado de hipervigilancia y reconocimiento y no ser ingenuo (del inglés naive).  El primer “ataque” de una comunidad a unos nuevos miembros es el juicio. El segundo, ligado al primero, es que se asumen cosas que a la larga tienen un 50% de posibilidad de ser verídicas. Esto puede ser intencional o no. Es la naturaleza humana juzgar y asumir, pero es nuestro deber como personas reconocer cuando lo estamos haciendo y no caer en la trampa de juzgar al que nos ha juzgado. Reconocer que esto pasará disminuye el impacto de cuando uno es juzgado. De nuevo, lo importante es no caer en la tentación de hacerlo.

Quinto, buscar ayuda. El primer paso es reconocer que algo anda mal y no dejar que afecte el ambiente familiar o laboral. Importante es no dejar que pegue primero sin reconocerlo. En mi caso, fue a manera retrospectiva que me di cuenta y es por eso que escribo esto como (1) auto terapia y (2) ayudar a quien pueda salir favorecido para que no le pase lo mismo. Yo estoy en el proceso de aceptación y con las estrategias que he tomado creo que será cuestión de tiempo en que esta sensación se convierta en algo llevadero. Lo primordial es que en el proceso de aceptar, no cambie la naturaleza y esencia de las personas y sea posible interceptar antes perjudique. Las ayudas son variadas: consejería, coaching, libros, etc. Cada uno deberá analizar cuál es la mejor. Lo crucial es creer que se puede superar y que es posible estar cada día mejor.

Así pues, termino esta entrada contento de retomar mi técnica de registro y esperando seguir llegándole a los miles de lectores que ha tenido esta página con los años. Gracias a los que me han contactado a preguntarme por qué dejé de escribir. Aquí está la respuesta.


Feliz día para tod@s