Thursday, September 18, 2014

Escrutinio Motivacional



Hace mucho tiempo que no escribo. Muchas cosas han pasado en mí vida que me ha llevado a ausentarme de las letras. Para los que no saben, y he sido claro con el tema, escribo para mí, es mi terapia. Por eso, llevo 3 meses esperando el momento para volver a escribir. Lo necesitaba.

Quizás lo que me frenaba o más bien, la excusa que tenía para no volver a escribir era que estaba pasando por muchos cambios en mi vida. Mudarme en avanzada a un nuevo país sin mi familia,  trabajar en paralelo todo el día en lograr tener un lugar definitivo para vivir, acoplarme no solo a las costumbres de un nuevo país sino también a las costumbres de la región donde estoy ubicado, esta nueva cultura, una nueva forma de trabajo, etc. Todo esto puede sonar a excusas, pero son los hechos que me llevaron a ausentarme de mi propio desahogo.

Cambios. Esa es la palabra clave. Son los cambios los que nos desestabilizan constantemente. Suena irónico que la única constancia en la vida sea que cambia continuamente. No se Uds. pero yo, no soy muy bueno para aceptar tanto cambio, y de manera tan abrupta. Mis capacidades camaleónicas no son las mejores. Es un reto hoy por hoy llegar a una zona de confort tanto personal como emocional sin dejar a un lado la zona de confort (para algunos utópica) en el ámbito laboral. Cuando uno llega a esa zona y se relaja, boom, se voltea la torta y cambia todo de nuevo. Yo soy consciente, al igual que Darwin que sobreviven los que mejor se adaptan; pero, también soy consciente que me puede llegar a tomar más tiempo de lo considerado como "normal". Cabe aclarar que cada uno define su propia normalidad.

Para sobrellevar (también conocido como sobrevivir) los cambios, se necesita de una inteligencia emocional a tope. Cada uno necesita una seguridad y autoconfianza, amarradas con el cordón del autocontrol. Momentos llevaderos se mezclarán con momentos amenazantes. No todo lo que se refleja en los “status” de las redes sociales es lo que verdaderamente pasa. Vaya engaño. Con las redes (y sonará irónico) cada uno es libre de publicar lo que quiera y hacerse público de la manera que lo desee. Un arma de doble filo pero esto es tema aparte para otra entrada. Sin duda alguna ha habido momentos en que verdaderamente me he puesto en una situación de cuestionamiento y afortunadamente tengo las bases para discriminar el para qué y no el porqué de las cosas.

Es así que llego al tema central de esta entrada: la motivación.

Cómo se llama la fuerza que lo mantiene a uno de pie día tras día?
Cómo se denomina aquella energía con la cual se canaliza la alegría y la felicidad? Que lo lleva a uno a continuar una vez se completa un objetivo?
Cómo se logra vivir con intensidad ese sentimiento de misión cumplida?

Todo, absolutamente todo es más fácil si uno está motivado. No lo hace más fácil, solamente lo hace más simple. Más llevadero.

La felicidad va de la mano de la motivación. La felicidad no se da solamente al cumplir objetivos. Se da si una vez cumplidos los objetivos, se continua estando motivado para absorber objetivos nuevos. Si se hiciera una lista de todo lo que lo hace a uno feliz, y al final del día mete todos los componentes de esta lista a un embudo, el resultado final será ese producto llamado motivación. La motivación es lo que nos hace el camino más fácil hacia la felicidad. Es el puente. Si el puente está quebrado, debemos mirar a nuestro alrededor, dar unos pasos para atrás y volver a  encontrar ese material necesario para reconstruirlo. Si no lo logramos, nos quedaremos sin motivación y sin poder disfrutar de una felicidad plena.

Entonces, después de tantos cuestionamientos, y después de tantas preguntas autocriticas y autocomprometedoras, logré establecer que la razón de ser, la razón de sonreír, es mantener a flote lo que me motiva. Siempre presente.

Para quién hago lo que hago? Con qué fin? Cuál es mi recompensa? En qué momento llega mi felicidad? Cuál es la verdadera razón por la cual estoy feliz?

La respuesta es muy sencilla. Mi familia y la oportunidad de tener trabajo. La felicidad de mi familia y mi propia tranquilidad me hacen a mi feliz y me dejan tranquilo. Algunos dicen que me pongo los límites muy altos pero a mí me gusta verlo como que me pongo un nivel de motivación trabajable. Cada reto una nueva oportunidad.  Mi Norte es la sonrisa de mi hija y de mi esposa. Hago lo que sea necesario para que al final del día pueda llegar a la casa y verlas sonrientes y felices. Eso, en resumen es mi motivación.

No estoy en un momento para pensar en mi felicidad secundaria a objetos terrenales. Esos llegaran tarde o temprano y en ese entonces mi felicidad por ellos seguro también llegará. Tengo claro que el día que no esté en este mundo, aquellos objetos que me dieron felicidad, no viajarán conmigo. Por ahora, mi felicidad es la felicidad de mi familia. Un altruismo satisfactorio, un querer y amar sin límites. Nunca un sacrificio, nunca un pormenor. Soy feliz haciendo feliz a mi familia. Creo que es una ley implícita que no muchos la consideran.

Cada uno se motiva de manera diferente y es la razón de esta entrada impulsarlos a escribir la motivación que al final del día los deja feliz y satisfechos. No es difícil. Es simplemente hacer una pausa y analizar en qué momento de mi vida soy feliz y tener esto como punto de partida. Una vez esclarecida dicha motivación que proviene de la felicidad mencionada anteriormente, esta se convierte en un lugar seguro o “safe haeven”. Un salvavidas. Cómo se logra? Simple pero tal vez no tan fácil.  Al tener la motivación clara, cualquier momento difícil en la vida que llegue, y habrán muchos, automáticamente se hará más llevadero si cada uno logra  remontarse a dicha fuerza motivacional. A aquella razón de ser.

Un día incomodo en el trabajo, una situación incómoda con alguien, un mal día a nivel económico, una mala noticia. Cualquiera que sea la razón, nuestra motivación es la respuesta para llenarse de fuerza y poder seguir avanzando. Yo creo tener claro que estoy en este mundo para mi familia y no por ella. Ella está en este mundo para mí y no por mí. Somos una simbiosis de amor único, de energía motivacional,  de fuerza y respeto incondicional. Hacemos lo que creemos es lo mejor para poder llegar al final del día y acostarnos tranquilos. Construimos por segundo. Mal o bien no lo sabemos, pero cuando nos vemos tentados a juzgarnos, tratamos de ser imparciales.

Qué los motiva a Uds.? Cuál es la llave de esa puerta que se abre día a día con la motivación?


Feliz final de semana para todos.

Thursday, May 8, 2014

Aprendiendo a aprender de los que nos han enseñado: Inés Lopez



Como más de uno sabe, la vida es un mar de encuentros con personas. Algunas llegan, otras se van, otras regresan y otras nunca las vuelves a ver. La vida me puso a mí en el camino del Coaching y puso el Coaching en mi camino. Aunque no soy nutricionista o nutriólogo, aprendí de mis amigos y partners en Nutritional Coaching Experts en nutrició®, lo importante que es la nutrición para nosotros, para nuestros amigos, y para nuestros seres queridos. Que felicidad poder combinar el coaching con el acompañamiento en la ruta de alimentarse bien.

Hace poco, tuve de nuevo la oportunidad de formar parte del Panel de Expertos de Nutrirional Coaching® al ser docente en la primera parte del curso realizado en Bogotá en el mes de Marzo de 2014. En dicho curso, tuve en frente como alumna, a una persona a quien admiro y quiero mucho, y una vez terminado el curso, y de que quedara claro lo importante que es poder realizar preguntas poderosas, le pregunté lo siguiente:

CÓMO HA SIDO TU EXPERIENCIA DENTRO DEL COACHING NUTRICIONAL COMO CHEF Y PARA QUÉ VAS A UTILIZAR LO APRENDIDO DENTRO DEL CURSO DE COACHING NUTRICIONAL EN TUS PLANES INMEDIATOS Y FUTUROS?

Y aquí su respuesta (gracias chef):

“Luego de más o menos dos años de haber visto a Juancho, me lo encontré nuevamente en Imaginaria, un espacio colectivo donde inicié mi primer proyecto de cocina; Boca Boka. Me senté con Juancho y su esposa a conversar un rato, pues Juancho venía con frecuencia y nos manifestaba lo mucho que le gustaba nuestro espacio. Boca Boka es un hermoso proyecto q nació hace poco más de un año, con la firme intención de ofrecer un concepto de cocina saludable y desenfadada, usando productos de calidad premium. Este concepto encajó a la perfección con Imaginaria; un espacio que nos acogía con su onda informal, bohemia y creativa donde priman objetos de reciclaje, venta de ropa, música, cocina y elegancia.

Mi nombre es Inés López, soy administradora de empresas, chef y próxima coach nutricional. He sufrido de sobrepeso gran parte de mi vida y por ello un día cualquiera decidí tomar el toro por los cuernos y me lancé a estudiar cocina. Empaqué maletas rumbo Argentina, donde aprendí a cocinar en una pequeña escuela, personalizada y con bases en cocina francesa. Tuve la oportunidad de trabajar en hoteles, restaurantes y empresas de catering, experiencia que me enriqueció mucho como persona y profesional. Luego de “pagar derechos de piso” en los lugares donde trabajé, lavar platos y realizar labores poco gratas, comprendí que estaba hecha para la cocina. El universo me iba poniendo donde debía estar.

En Dic de 2013 Juancho me compartió información sobre un curso de coaching nutricional que estarían dictando en Bogotá en el mes de febrero. Me contó un poco de que se trataba y creo que inmediatamente identificó el gran interés que mostré por el tema. Envié mi hoja de vida a Barcelona no obteniendo respuesta ya que el curso se postergó para Marzo. Fui aceptada al curso sin ser nutricionista per sé, pero teniendo una mente dispuesta al aprendizaje. Apenas supe de la noticia estaba yo llenando el formulario de inscripción.

Viajé a Bogotá en marzo para asistir a la parte presencial del módulo de coaching nutricional. Debo confesar que hace mucho tiempo no disfrutaba tanto de un curso, inclusive hacía mi mayor esfuerzo para aguantar la ida al baño para no perderme ni un minuto de clase.

Hace poco más de un mes transcurrió el modulo presencial y ahora mismo estoy por entregar el trabajo final del módulo a distancia. Sigo asombrándome y digiriendo como el primer día la valiosa información obtenida en el curso. La metodología, el equipo docente, el material y los compañeros… todo absolutamente impecable y fascinante.

Debo confesar que llegué al coaching sin saber muy bien para qué me iba a servir, pero si sentí un fuerte impulso que no me hizo musitar ni un segundo a tomar mi decisión. Pensé que me iba a ayudar a tornear y a complementar mucho mi concepto de cocina y relación con los clientes, y si, pero más allá de eso, el coaching nutricional tocó mis fibras más sensibles y muchos de mis paradigmas con la alimentación. Aprendí que cada persona es el gerente y maestro de su propia vida y como tal, nadie más que uno mismo conoce la manera para sanarse;  con un acompañamiento claro está. De la misma manera comprendí que para romper patrones y evolucionar debemos actuar desde el amor y con una base sólida centrada en exaltar lo positivo. Tuve un verdadero despertar de conciencia y una lección enorme de vida para mi relación conmigo misma y con los demás.

Podría escribir todo un pergamino sobre esta bellísima experiencia que apenas está comenzando y con el transcurrir de los días se pone más interesante. El coaching nutricional me ha llevado de la mano para empezar mi propio proceso y con él, la oportunidad de ayudar/acompañar a otros desde mi propia experiencia como chef.

Gracias al coaching nutricional logre esclarecer mi misión y mi pasión en esta vida, y dar un paso a mi propia sanación. Es una pequeña semilla para muchas cosas que están por venir.

Me gustaría que este curso se pudiera dictar abiertamente a todo el público, porque claramente la nutrición es el talón de Aquiles de nuestro equilibrio físico y emocional y el coaching una manera mágica de relacionarnos y acompañarnos unos a otros.

Gracias Juancho por invitarme a escribir en tu blog y sobre todo gracias a la vida por haberte puesto de nuevo en mi camino, eres un ser humano íntegro y maravilloso. Espero contar con la suerte de seguirte encontrando en mi camino.”

No Inés, gracias a ti por haberme enseñado tanto.

"No hay errores cuando uno habla con el corazón. El que se equivoca es quien decide aventurarse a juzgar o interpretar" - DacCoaching 

Pueden contactar a Inés a: lopezines@hotmail.com

Feliz resto de semana y fin de semana para todos. 

Tuesday, March 4, 2014

El camino del Escéptico



Creo en pocas cosas. Pero cuando creo en algo o en alguien, soy fiel a esa persona y a ese pensamiento. Al menos que venga alguna otra persona a quien también le creo, y me lo ponga en duda. Ahí no sabría a quien creerle, y al que menos creería, sería a mí.

Siempre me he preguntado por qué dudo de tantas cosas? Por qué vivo sufriendo cuando alguien me dice algo y verdaderamente siento que me está es engañando?  Algún día quise saber toda la verdad y no quise juzgarme por querer hacerlo. Aunque la verdad absoluta quizás no exista, al menos la propia, es un cuento que nos creemos a diario.

“El escepticismo ha tenido una larga tradición histórica que data desde la Grecia antigua cuando Sócrates observó: “Yo solo sé que nada sé”. Pero ésta pura posición es estéril e improductiva y sostenida por virtualmente nadie. Si tú eres escéptico de todo, entonces deberás ser escéptico de tu propio escepticismo”.

Quise buscar en Internet la definición de escéptico a ver si salía mi foto. No fue fácil encontrar la definición que estaba buscando ya que tiene múltiples significados según la corriente a la que se le atribuya este tipo de pensamiento. La que más me gusto fue la que narra que:

“El escéptico es alguien que profesa duda o está en desacuerdo con lo que generalmente está aceptado como verdad. La palabra "Escéptico" viene del griego skeptikoi (de skeptesthai que en griego significa examinar), el nombre dado a los seguidores del filósofo griego Pirrón. La etimología de esta palabra indica en su significado: "quien duda e investiga". Los filósofos escépticos no creen en una verdad objetiva, porque todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto estudiado”.

El escepticismo como tendencia filosófica que ha logrado originar una forma de pensar que llega hasta nuestro días fue fundado por Pirrón de Elide, y de ahí el nombre de pirronismo con que se conocía este movimiento en sus orígenes.

No es mi intención debatir sobre Pirrón y su forma de dudar sin juzgar o de llegar a la verdad de una manera filosóficamente y políticamente correcta. Mi intención es tratar de entender por qué dudo de tanto, inclusive hasta de dudar de por qué dudo de tanto.

Nos pasa en la vida que hemos aprendido con golpes y hechos que han causado una huella emocional. Dicen que “al perro no lo capan dos veces” y cuando uno ya ha vivido alguna situación emocionalmente perturbadora, queda prevenido y es inevitable. Admiro a las personas que caminan por la vida profesando que no les importa si son engañados de nuevo, o si se les miente de nuevo o si son heridos emocionalmente de nuevo. Las admiro pero no les creo.

Varias veces hemos depositado nuestra confianza en personas, conocidas o no, pensando de manera “naive” e inocente que todos son como nosotros, y que así como nosotros hemos confiado, podemos confiar una vez más. Dura realidad darnos cuenta que no es así. Pero nos levantamos y es cuestión de tiempo para que estemos enfrentados con otra situación similar. Ya fuimos el perro capado y de alguna forma estamos buscando que nos aniquilen lo que nos queda de virilidad perruna de una vez por todas.

Como mecanismo de defensa depositamos la duda y nos volvemos escépticos. No creemos. Dudamos hasta no estar seguros que no volveremos a caer en trampas ni en actos que vulneran nuestra emocionalidad. De la mano, un sufrimiento que podrá ser consciente o inconsciente, pero sufrimiento al fin y al cabo.

No podemos tener la verdad a todo. No podemos saber si nos van a traicionar de nuevo o si esta nueva persona que aparece en nuestro camino es de confiar o no. Se aprende mientras se camina y no tanto por haber caminado, esto sería experiencia. Este concepto es muy difícil de aprender y de interiorizar; más aún, cuando al caminar, no sabes si en el siguiente paso, será una zancadilla de tu acompañante, o tu misma tara mental, la que te haga caer al suelo de nuevo.

Pero no es cuantas veces nos caemos sino las veces que somos capaces de levantarnos y seguir. Lo que sucede, es que uno se va cansando y prefiere volverse el ermitaño que no interactúa ni desea cambiar de patrón vivencial para así no llegar de nuevo a lo nuevo, a la duda, al impulso frenado de querer aventurarse y ser frenado por la posibilidad de ser engañado de nuevo.

Cada uno se fija su amarre. Cada uno decide que tanto avanza y que tanto retrocede. Espero que sin juzgar a nadie así como nadie lo juzga a uno para determinar que las dudas que uno se crea no son más que dudas y no verdades.

Uno escoge la gran mayoría de veces con quien camina, y la gran mayoría de veces uno es escogido. Uno se cae solo por la debilidad del pensamiento y también por esta misma falencia de fortaleza, es que uno es tumbado varias veces y sigue creyendo que uno es el que cae a voluntad.


Sigo creyendo en el beneficio de la duda. Sigo siendo ese perro ya capado varias veces pero con un ímpetu inquebrantable. Sigo dudando de mis nuevos pasos pero asegurando cada uno antes de darlos. Sigo aprendiendo mientras camino. Sigo convirtiendo  las huellas emocionales en cicatrices tensas y fuertes. Sigo abriendo los ojos cada mañana con ganas de conocer y reconocer. La diferencia, es que me toma más tiempo en aceptar que el escéptico soy yo, y que la duda no será opacada por la verdad, ya que la verdad verdadera no existe. Me sigo juzgando día a día para llegar a ser alguien que a lo mejor algún día soné con ser. Y es cuando caigo en cuenta, que así, me acerco a mi felicidad y el único juez de ella, soy yo.