Tuesday, April 2, 2013

Inteligencia Ejecutiva



Cuando decidí cambiar mi ambiente de trabajo, porque ortopedista seré siempre, estuve en la búsqueda de literatura que me ayudara a enfrentar este nuevo mundo. Mi polo a tierra en el mundo corporativo era lo que veía hacer a mi esposa cuando éramos novios. Su vida acelerada era parecida a la mía aunque yo permanecía metido en una clínica hasta altas horas y desde tempranas horas también. Era en ese entonces mi modus operandi y era un abrebocas a lo que sería mi vida. Mi esposa me dejaba ver lo diferente que era el mundo ejecutivo o corporativo frente al mundo clínico o medico.

Al buscar libros, encontré uno muy particular que llevaba el nombre de “Inteligencia Ejecutiva” escrito por Jose Antonio Marina. Al verlo, lo primero que pensé, junto con Uds. seguramente, es que se trataba de un nuevo tipo de inteligencia dentro del mundo corporativo. Mi pasión por las múltiples inteligencias me llevo a entender que existía también un tipo de inteligencia dentro de las oficinas, la cual era diferente a la inteligencia dentro de un quirófano o un hospital.  No podía estar más equivocado. No por creer que las “inteligencias” eran diferentes, porque lo son, si no por asumir que inteligencia ejecutiva era la inteligencia de oficina.

Desde que Howard Gardner introdujo el termino de Inteligencias Múltiples, la inteligencia cognitiva, la que todos asumíamos como única, dejo de ser protagonista. Se abrieron las puertas inicialmente  a las emociones, y esto fue descrito magistralmente por Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional. Fue después de un tiempo que se descubrió que no importa que tan inteligente eres en cualquier tipo de inteligencia, si no pasas del deseo a la acción, podrías quedarte sumergido en la ignorancia más profunda. Te quedas en el limbo de “querer hacer” pero no encuentras la chispa que lo hace realidad. Te falta entonces la inteligencia ejecutiva. La inteligencia de “ejecutar” las acciones para cumplir tus metas.

Así pues, según Jose Antonio Marina, “emerge la INTELIGENCIA EJECUTIVA, que organiza todas las demás y tiene como gran objetivo, DIRIGIR BIEN LA ACCION (mental o física), aprovechando nuestros conocimientos y nuestras emociones.”

No vivimos para conocer, sino que conocemos para vivir de la mejor manera posible. Es así pues que el conocimiento y las emociones están al servicio de la acción, siendo la Inteligencia Ejecutiva, la encargada de dirigirles.

Dentro del ámbito del pensamiento, llamamos “ejecutivas” a todas aquellas operaciones mentales que permiten elegir objetivos, metas, elaborar proyectos y organizar la acción para poder llevarlos a cabo. Son las destrezas personales que sirven de puente entre la idea misma con la realización. Asimismo, hay un nivel generador de ideas, sentimientos, deseos, imaginaciones, impulsos, y por otro lado, un nivel ejecutivo que intenta controlar, dirigir, corregir, iniciar, apagar todas esas operaciones mentales, con mayor o menor éxito. Cada cual, según la simbiosis de estas dos esferas, podrá conocer donde se encuentra en la fina balanza del deseo y la acción.

Si a lo mejor no ha quedado claro el término como tal, a lo mejor mencionar los “bloqueos” nos ayude a entender, en términos negativos, lo que es la inteligencia ejecutiva, o la falta de ella. Si carecemos de inteligencia ejecutiva, nos podremos ver enfrentados a 5 situaciones consideradas como bloqueos ejecutivos. Frenos de acción.

Si una persona carece de ejecución, (1) no podrá inhibir una respuesta, (2) no podrá iniciar una acción per se, (3) no podrá tomar decisiones, (4) no podrá mantener sus objetivos, y finalmente, (5) no podrá cambiar los objetivos si cree que debería hacerlo.

Podría entonces darme cuenta si yo, o alguien cercano a mí, carece de inteligencia ejecutiva?

Existen 2 enfoques. Si queremos ser técnicos, podríamos someternos al BRIEF test (Behaviour Rating Inventory of Executive Function – Calificación por Inventario del Comportamiento y Función Ejecutiva) elaborado para niños y adolescentes entre las edades de 5 y 18 en un cuestionario de 86 preguntas; o, podríamos simplemente pensar si verdaderamente somos aquellas personas que carecen del impulso que conlleva a la acción. Yo recomiendo el segundo y dejaría el primero como opción para psicólogos y psiquiatras en función de sus pacientes específicos.

Así pues, les dejo la duda si son de los que sueñan con hacer mucho pero verdaderamente, sin importar la razón, realmente hacen poco. Primero hay que saber SER para poder HACER, siendo así el autoconocimiento uno de los pilares para lograr cambiar nuestra forma de ser, si así lo deseamos.

Finalmente, les dejo una cita de Lionel Naccache de Le Nouvel Inconscient que dice: “de la existencia de procesos inconscientes que no podemos controlar, hemos sacado la equivocada consecuencia que todos son incontrolables.”

Una feliz semana para tod@s, llena de acción y mucha inteligencia ejecutiva.