Monday, July 1, 2013

El mosco en el embudo



Existe un mosco que no para de zumbar en el oído. Ese mosco que uno cree que ya desapareció  pero que después de múltiples auto cachetadas y constantes despertadas, permanece. Pareciera que cada vez se hiciese más resistente, más grande, más amenazador. Inclusive, también de día, estando despiertos lo sentimos, nos zumba por el oído, por el otro, por la cara, los brazos, las piernas y verdaderamente no nos deja en paz. A este mosquito, lo llamo estrés.

Millones de técnicas para combatirlo, miles de enfoques, cientos de terapias, decenas de consejos pero una sola verdad: somos nosotros los únicos que podemos contra él.

Adaptando técnicas, enfoques, terapias y consejos es una manera de batir el veneno contra aquel fastidiante mosquito. Pero si no exponemos el mosquito al veneno, cada vez volverá más fuerte y más amenazador a crear desbalance en nuestras vidas.

La única cura es aplicar la técnica del embudo y tomar todo aquello que oímos, leemos y nos dicen a manera de consejo o doctrina, y revolverlo en la parte más ancha de un embudo; reconociendo así, que por el extremo más angosto, saldrá nuestra mejor opción, personal e intransferible, para combatir el estrés. No es la cura, es nuestra forma personalizada de combatir nuestro estrés. El estrés como generador de desbalance puede ser el mismo, pero el recipiente al cual afecta, siempre será diferente. Así que cada uno de nosotros debe sentarse y analizar (1) qué me estresa, y (2) cuál es la mejor forma de combatirlo.

La realidad es una: existe tiempo de sobra si solo logramos darle prioridad a lo que nos afecta. Primero lo primero, y primero, tengo que estar YO. Si YO no funciono, nada me funciona. Si estoy estresado por cualquier motivo, nada fluye sino apegado a ese estrés incomodo que no deja que la vida se mueva como debería. Recuerden, todo es cuestión de “saber escoger”. Nadie lo hará por mí, solo YO. La vida es un mar de opciones, y no estresarse es una de ellas.

Por eso, yo he encontrado una secuencia de actitudes que me han llevado a un mejor estado emocional cuando me veo enfrentado a situaciones que me podrían generar estrés. Diferente a cuando ya he dejado que el estrés me carcoma. Ese es otro cuento y llevo trabajando en el casi 40 años y aunque siento queda poco, el camino es largo.

Así que acá esta mi enfoque a como realizar esa técnica del embudo frente a una situación que creemos, nos podría generar estrés.

AGRADECIMIENTO.  De aquí parte la teoría. Si yo agradezco la oportunidad que me está generando estos sentimientos, mi enfoque automáticamente se vuelve positivo. Diferente si maldigo, cuestiono o abordo la situación de manera negativa. Y existen millones de formas de hacerlo negativamente. Por eso, la columna dorsal de mi enfoque (y la más difícil), es agradecer. Es simplemente decir GRACIAS por esta oportunidad. A quién le agradezco? Cada persona escoge.


Ahora si empezamos a desglosar la palabra “G.R.A.C.I.A.S”:



GRANDEZA: Todo empieza por nosotros. Si no creemos que podemos, no podemos creer lo que haremos. Así que la grandeza que cada uno tiene por dentro debe salir a flote. Todos somos enormes frente a cualquier situación. Todos llevamos esa grandeza en nuestro corazón. Estamos dispuestos, llenos de energía positiva para enfrentar este nuevo reto. Si no lo sientes así, es necesario que logres ver lo grande de tu corazón para poder continuar.

REALIDAD: Cuidado que tanta grandeza no nos convierte en superhéroes o superheroinas. Toca tener mesura y la mejor forma de hacerlo es siendo realistas. Somos grandes, de acuerdo, pero tanto ímpetu emocional debe concentrarse dentro de un marco realista donde analizamos a qué nos enfrentamos para poder analizar las diferentes opciones para cumplir nuestro(s) objetivo(s).

AUTOCONTROL: va de la mano con ASERTIVIDAD. Saber cuál es ese neutro emocional entre ser impulsivo y ser pasivo. Lograr estar en nuestro mejor estado para enfrentar nuestro nuevo reto. Cuál es ese estado? Ya cada cual debe encontrarlo. Mi sugerencia es recapitular en situaciones previas y en cómo se actuó. Qué hubieras hecho diferente? Cómo cambiarias una acción tuya que a lo mejor no te otorgó completa confianza al haberla completado?

Dominar el control propio es uno de los pilares de la Inteligencia Emocional. Reconocer que carecemos de este autocontrol cuando nos enfrentamos a una situación generadora de estrés es uno de los primeros pasos.

CONFIANZA: Una cosa es creer que podemos lograr lo que queremos lograr, y otra cosa es generar una constante confianza en nosotros mismos. Yo puedo aislar un hecho y dedicarle confianza a mis acciones, o puedo también, y aun mejor, lograr confiar en mí de manera constante logrando así que todas mis acciones tengan respaldo desde su inicio. Adaptando la frase celebre de Confucio, si me regalo un pescado comeré una vez, pero si me enseño a pescar, comeré toda la vida. Depende de qué tanta confianza te tengas.

INICIATIVA: Una vez que este recargado de confianza y la puedas controlar, es momento de actuar. Es momento de aplicar la Inteligencia Ejecutiva y “ejecutar” tus ideas. Tener la iniciativa para dar ese primer paso sin necesidad que te digan por donde. Yo agradezco, me siento enrome, yo soy realista, yo me controlo, yo me tengo confianza, y yo llevo el proceso desde el inicio.
APOYO: Una vez inicie mí caso, debo analizar qué y quiénes me rodean. Llegarán momentos en que ese YO tan impetuoso del punto previo se vea necesitado de ayuda. Y es importante saber que pedir ayuda no está mal ni es señal de debilidad o fracaso. Inclusive, saber pedir ayuda a la persona correcta es una destreza. Por eso dentro de este punto, no es solo el hecho de pedir consejo, opinión o ayuda, sino también, y más importante aún, reconocer a quién se le pide. Entra en juego la confianza mencionada previamente enfocada en solucionar el dilema de saber en quién(es) podemos confiar.

SABIDURIA: Lo logramos (o no), cumplimos con todo lo anterior (o no). Ahora es el momento de aprender de nuestras acciones. Así vamos ganando sabiduría. Equivocándonos y aprendiendo de nuestros errores es una manera de ganar en la vida. Recibir retroalimentación (feedback) de lo que hicimos bien y no tan bien, es la mejor forma de controlar la “calidad” de nuestras acciones. NUNCA te arrepientas de nada porque el arrepentimiento es una carga emocional que tú decides llevar a cuestas. Simplemente reconoce en qué fallaste y enfoca tu esfuerzo para hacerlo mejor la próxima vez.

Así pues les doy las G.R.A.C.I.A.S a quienes llegan hasta estas líneas, esperando que sea de utilidad este enfoque para actividades que puedan llegar a generar estrés a ustedes o a sus conocidos.

Una gran semana para tod@s. 

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