Tuesday, January 29, 2013

Destapando el escondite temporal



Nadie, de manera consciente  nos podrá pedir que olvidemos algo, a alguien, o alguna situación de nuestras vidas ya que; considero yo, es imposible. Por más que tratemos, olvidar es biológicamente inalcanzable sin un golpe, un coma inducido, amnesia quirúrgica,  o algo parecido. Cada vez que decimos que se nos ha olvidado algo, de entrada, estamos relatando una premisa falsa. Si la información nunca estuvo daré la razón. Pero si la información fué percibida e interpretada, de cualquier forma, ella estará seguramente en algún lugar de nuestra memoria. Es el proceso de sacar este conocimiento lo que nos lleva a encontrar información que considerábamos perdida o ausente. Y al hacerlo, la primera emoción es la sorpresa. Sorpresa de caer en cuenta que teníamos algo escondido. Es como cuando encontramos un billete en un bolsillo, o una foto de hace mucho tiempo que nos lleva inmediatamente a un recuerdo alegre o melancólico.

Algunas veces queremos olvidar asuntos vividos ya que pensamos que han sido negativos o han sido, de alguna manera,  “malos” para nosotros. De nuevo, una premisa cuestionable ya que las cosas pasan PARA algo y no POR algo. Lo difícil es que en el momento de más elevada emocionalidad, seamos capaces de caer en cuenta de ese presente e incorporarlo como tal.

Lo que ganamos o perdemos sigue existiendo. No se ausenta, no se desvanece, no se esfuma. Sigue estando ahí, en cualquier lugar, por dentro o por fuera, pero sigue ahí. Si queremos que esté presente depende de nosotros y de nadie mas. Si queremos que se refunda en nuestra conciencia también lo podemos hacer con múltiples técnicas que yo llamo de “escondite temporal”. También es factible que utilicemos la “técnica de la recámara” y guardemos ciertas memorias para sacarlas a flote cuando más las necesitemos. Aunque suene a una técnica vengativa de sacar “los trapos al sol”, es todo lo contrario. Es lograr fortalecer nuestro ímpetu en momentos difíciles utilizando memorias agradables. Si sacamos memorias que hemos clasificado como negativas, por el simple hecho de no poder haber entendido su  PARA QUE, caeremos  en la trampa de la negatividad y perderemos el autocontrol. Uno de los pilares de la Inteligencia Emocional.

Seguramente muchos insisten en querer olvidar muchas cosas pero se debe aceptar que esta acción es realmente utópica. Lo que deberíamos poder lograr,  ya sea a nivel cognitivo, kinestésico o emocional, es aceptar que lo ya vivido, estará con nosotros por siempre. Debemos convertirnos en el guardián de nuestras propias leyendas. Manejarlas a nuestro gusto y no dejar que ellas nos manejen a nosotros. Cada uno es capaz de hacerlo si logra caer en cuenta que todo se puede lograr con adecuada aceptación.

No escondámos nuestro pasado ni le tengamos miedo al futuro. Alegrémonos que el presente es nuestro. Vivámoslo de manera intensa. Vivámoslo porque en cualquier segundo se convierte en pasado y así mismo, abre las puertas al futuro inmediato.

Paremos un momento en nuestra vida tan acelerada y traigamos esas memorias que nos pueden fortalecer aun más. Recordemos esos buenos momentos para que con sonrisas o lagrimas, la motivación para continuar en nuestro camino nunca falte.

Una feliz semana para tod@s.

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