Monday, December 23, 2013

FELIZ NAVIDAD 2013



Ha sido un año lleno de grandes momentos. Un año lleno de ilusiones y de gratitud. Seguimos cosechando nuevos retos que poco a poco se convierten en realidad y nuevas ilusiones para continuar llevando buena energía y positivismo a nuestros lectores.

Es para DacCoaching un enorme placer y felicidad llegar a más de 41 mil visitas a nuestra página. Esperamos que continúen con nosotros y así poder seguir multiplicando la buena energía a lo largo y ancho de nuestro planeta.


Para todos y sus familias, una muy FELIZ NAVIDAD y Próspero 2014. 

Saturday, November 9, 2013

Una Nueva Especie Altamente Sensible



Así como el “nuevo” ligamento anterolateral de la rodilla siempre ha existido pero fue solo reconocido hace un par de semanas que salió a la luz, también existe una especie de persona, de personalidad, de carácter innato, el cual siempre ha existido y salió a flote hace poco.

Yo me identifiqué con esta nueva especie cuando por fin le pude poner nombre a mis emociones y sentimientos ya que estaban llegando a un punto en que sentía que me ahogaba en ellos. En pocas palabras, todo me afectaba.

Hace algunos años, ya bastantes por cierto,  promovía el rasgo de estar blindado a las emociones y hace poco me veía sumergido de manera casi que mortal en ellas. Hace años no me importaba nada porque no me afectaba directamente. Veía al mundo a través del punto de vista egoísta de “sálvense él quien pueda” o desde el facilismo de no darle importancia a lo ajeno.

Pues mi vida cambió y yo he cambiado con ella. Al menos trato de seguirle el ritmo. Al verme hasta el cuello y sin aire por tantas cosas que pasaban en el mundo y a mí alrededor, traté de buscar respuestas para darme cuenta si estaba solo en esto, si era mi tiroides o si mi inteligencia emocional había llegado sencillamente  a rasgos de ignorancia y perpetuo socorro.

En 1996, Elaine Aron PhD, describe al 20% de la población como “altamente sensible”. De la manera en que lo describe se concluye que en estas personas,  la mayoría de estímulos son amplificados y por ende sobrepasan el umbral de resistencia  más fácil conllevando a un sinnúmero de reacciones. Situaciones denominadas "insultos" como por ejemplo la música alta del vecino, el chasqueo con la boca del señor de al lado, o inclusive extremos como las muertes incomprendidas por tragedias naturales, conllevan a las personas altamente sensibles, donde me incluyo, a ser afectados a mayor escala. Quizás por esto es que durante mi certificación en Inteligencia Emocional, traté de perfeccionar, de manera inconsciente en ese momento de mi vida, un arsenal para combatir dichos insultos en este nuevo casillero donde yo mismo me he metido.

Así como existe un 20% de personas altamente sensible, existe un 80% restante que no lo son. Dentro de este 80% también existe un porcentaje, no cuantificado, de personas que son insensibles. Inclusive se les hace agua la boca con maltrato y matoneo al encontrar a un niño o niña, adolescente, adulto joven o adulto mayor que es reconocido como altamente sensible. De ahí la importancia de preguntarnos en qué casillero estamos nosotros. Para mantener una sociedad equilibrada o inclusive un núcleo familiar productivo, la interacción y armonía entre los miembros altamente sensibles y los que no lo son, debe ser reconocida y trabajada copiosamente.

Es así pues que el reconocimiento es la primera acción, y esta a su vez debería ser seguida por un dialogo con posterior aceptación dentro del grupo de influencia de cada protagonista. Entorno familiar, laboral, educativo, social o religioso, estoy seguro que si no son Uds., la persona de al lado tiene una probabilidad de ser altamente sensible. Créanme, aunque suene poco, 20% es bastante y si esa persona al lado tuyo es tu esposa o un hijo, ese 20% se te convierte en TU 100% sin duda. 

Una característica de las personas altamente sensibles es el miedo a reconocerlo en público por sentirse emocionalmente más débiles o en desventaja. La aceptación es la vitamina más poderosa para enfrentar el mundo que nos rodea. Ese mundo que algunas veces es incomprensible a propósito y le gusta serlo sin misericordia. Pero no estamos solos. Justo donde no vemos o creemos, existe una persona como nosotros que no ha sido capaz de aceptar que sus emociones han sido contenidas con un propósito irrisorio y lleno de temor.

Ser juzgados por tener un sistema nervioso y emocional altamente sensible es como ser juzgado por el color de la piel, culto religioso o preferencia sexual. Es tan actual que ya suena pasado de moda e intolerable.

Si aun no te has reconocido como una persona altamente sensible, te invito a pensar si en una situación altamente llena de insulto emocional, eres tú la persona que se siente en control de los hechos, o si eres más bien la victima de los estímulos? No hay respuesta correcta ni casillero preferido.

Recuerda, el reconocimiento es el primer paso para avanzar. Esta entrada trata de abrir los ojos a esas personas que desconocían , como yo, que no estaban solos. La existencia de este grupo ha sido, es y será una realidad. No somos más débiles, simplemente somos altamente sensibles. Yo no era así, o al menos no lo reconocí hasta que mi vida cambió. Y a TODOS nos puede cambiar la vida.

Así como se descubre la patología, miles de curas existen también. Desde mantener la calma, hasta la meditación, pasando por el tradicional conteo hasta 10 y muchas otras estrategias mas, son algunas de las formas para sobrellevar una vida donde los estímulos pueden ser dolorosos en cada momento conllevando así,  a una disrupción de la homeostasis racional y emocional que deberíamos vivir. Mi consejo, si me lo permiten ya que no suelo darlos si no son pedidos, es afrontar toda situación con energía positiva y buena actitud. Sacarle lo negativo a lo positivo es la mejor herramienta además de rodearse de personas que dominan esta técnica. La combinación de ambas sería definitivamente el as bajo la manga.

Por último, los invito a consultar los libros de la Dra.  Elaine Aron y del Dr. Ted Zeff quien también es un PhD y ha escrito el manual de supervivencia de la persona altamente sensible (2004).

Asimismo, si les gustaría tomar el test diseñado y patentado por la Dra. Aron para saber si tienen rasgos altamente sensibles, se pueden dirigir a este link (está en ingles y tiene derechos reservados de autor, por eso no lo copio y pego en esta entrada):


Finalmente, de una persona altamente sensible a otra, si es que eres una, o no, mis mejores deseos para que una vez sabiendo a que casillero perteneces, puedas afrontar el mundo con nuevos ojos y una actitud positiva siempre.

No estamos sol@s.

Feliz fin de semana para tod@s. 

Tuesday, October 8, 2013

Las Pataletas que Maduran



Me operaron la rodilla por segunda vez. A la clínica llegaríamos mi acompañante y yo. La clínica solo permite UN acompañante por paciente. Sin pedir la presencia de ellos, a lo mejor por no quererlos molestar, a la misma hora que yo, en medio de un torrencial aguacero, se bajaron de un taxi, mi mamá y mi papá. Ya éramos 4 entrando a la clínica.

Al entrar a la sala de espera de cirugía, el portero nos frenó y nos recordó que sólo se permitía UN acompañante por paciente. Mi mamá, de manera amable y convincente, logró que el portero les permitiera entrar a mis padres al lugar que tiene airé acondicionado. Una vez el portero aceptó, el mismo portero con tono acorde a su posición les dijo,  "pueden entrar pero en un tiempo necesito que me colaboren con la salida". Dicha salida era a un vestíbulo de ascensor con tres sillas antiguas y unas gradas de mármol frío tipo clínica de tierra caliente. Mis padres, sin opción, aceptaron. 

Miré a mis padres y exterioricé  en inglés,  "I told you" (se los dije) en tradicional tono adolescencial de "já, yo gané, yo tenía razón".  Ellos me ignoraron inteligentemente.


Cuando los vi sentados al lado mío recordando las veces que ellos habían estado en cirugía y yo en la sala de espera, me convencí que yo también hubiera hecho lo que fuera por estar al lado de ellos. 

Después de transcurridos unos 15 minutos, entraron 2 familias con sus hijos. Cada niño tenía aproximadamente entre 8 y 9 años e inmediatamente tuve un flashback que compartí con mis padres. Se los comparto a ustedes:


Fui operado 2 veces cuando estaba de esa edad, una vez fue para extraer un diente supernumerario en un maxilar (hoy en día asumo que era un teratoma), y una segunda vez para extraer 4 molares bajo anestesia general. Mis dientes han sido un deleite sin duda, pero me dan motivos para sonreír. En la segunda experiencia me detengo un poco.

Cuando salí de recuperación de aquella segunda cirugía, no me podía mover del cuello para abajo. No era médico a esa edad y no sabía qué diablos me había pasado. Pero no lloré por verme paralizado, sino por ver a mi mamá, a través de la apertura que deja una puerta a medio abrir, llorando frente al anestesiólogo y frente al cirujano. Ahí sentí lo que a lo mejor algunos ustedes han sentido, o seguramente sentirán algún día: que el sufrimiento de un padre se convierte en el sufrimiento de un hijo. Hoy por hoy afirmo tajantemente que vice versa, es igual, y hasta de mayor valor emocional. El sufrimiento de un hijo, ES el sufrimiento de un padre.

Eventualmente mi recuperación fue lenta pero empecé a mover mi mano izquierda y así sucesivamente cada extremidad hasta que pude volver a moverme como antes. Nunca supe qué había causado este revés, pero se quedo ahí, en esa imagen que tuvo mucho más valor emocional que el mismo hecho de haber podido quedar paralizado de por vida. 

Volviendo al día de mi cirugía actual, y mientras esperaba ser llamado al quirófano, esta vez como paciente y no como ortopedista, vi a esas dos mamás preocupadas por sus hijos de 8 a 9 años. Los niños estaban tranquilos, felices tomándose fotos. Esto seguramente porque estaban con sus familias. Al lado de ellos estaba yo, de 39 años, también con mi mama y mi papa al lado mío, sintiéndome seguro y tranquilo porque además de mi esposa, ellos estaban ahí conmigo. Yo no me estaba tomado fotos por mas difícil de creer que parezca. 

Charla va y charla viene esperando a ser llamado, y mi mamá me preguntó cuánto se iba a demorar la cirugía. Yo le dije que era mejor no preguntar para no presionar al ortopedista tratante pero que yo creía que máximo una hora. Asimismo, existe un karma entre cirujanos que dice que es mejor no preguntar cosas ya que entre cirujanos el índice de complicaciones es más alto y es mejor dejar eso "quieto".


Unos minutos más tarde aparece  el cirujano e inmediatamente mi madre se levanta como un resorte, y en voz baja creyendo que no la oía, le pregunta: “... y cuanto crees que se demora la cirugía?" Ahí mismo mis manos fueron a la frente en señal de "no puede ser" y mi cara roja se puso de rabia. Una rabia infantil como ese niño de 8 a 9 años que le sacarían las muelas hace 30 años pero materializada en ese "adulto contemporáneo" que en ese momento no cayó en cuenta la alegría y fortuna que era tener a su mamá al lado.

En un par de ocasiones, una vez el cirujano se había marchado a su lugar sagrado, le recriminé a mi mamá que cómo era posible que después de haber acordado en no hacerlo, se había abalanzado a preguntar ese detalle de mi cirugía. Resulta que ella sólo quería saber cuánto tiempo tenía para bajar a la cafetería y tomarse un café, o desayunar algo, y apenas me dijo eso, se marchó. 

Fue ahí, en ese justo momento que me llamaron a quirófano y cuando ya no los vi más. Sin despedirme, caí en cuenta de otra enseñanza que trato de registrar en esta entrada: no nos preguntemos el porqué de las preguntas de otros sin saber para qué las están haciendo.


Entré pues a cirugía sintiéndome mal por no haberme despedido con un beso y agradeciéndoles el hecho de sacrificar, una vez más, un día entero, sentados en una sala de espera, angustiados por mí, su hijo de 39 años, que hoy, seguía siendo el mismo de hace 30 años.

La cirugía se prolongó a casi 2 horas y cuando salí a recuperación, ahí estaban mis padres al igual que mi esposa. No se habían movido, ni siquiera a almorzar. Se habían sentado en las gradas inhóspitas, se habían tomado un café insípido, se habían ido a dar vueltas por la calle para conseguirme mis medicinas y el inmovilizador de rodilla que necesitaría para poder irme a la casa. No tenía palabras suficientes para pedir perdón, y menos cuando en algún momento pensé que lo que había hecho, como ya lo había hecho antes, era "lo normal" en mi caso. Craso error.

Entra mi mama a verme a la sala de recuperación y con un beso en la frente, el mismo que llevo recibiendo 39 años, me entrega un jugo, unos aros de maíz (rosquitas), medio sándwich, y unas almendras para saciar lo que en mi ciudad llamamos "fatiga" (hambre en el 99.9% de la población de habla hispana). 

Y entendí de nuevo, lo que es capaz de hacer una madre o un padre por un hijo o hija: sencillamente,  lo que sea. Y luego pensé que si mi hija estuviera donde estoy yo, y yo donde están mis padres, yo haría exactamente lo mismo sin pensarlo dos veces así me gane regaños, gritos o displicencias. El amor entre un padre o madre hacia un hijo o hija, no tiene niveles, es un todo universal. Es un completo radical.

Así pues, escribo esto como he escrito todo en este blog. A manera de auto terapia para quienes lo lean entiendan, y si aún no han caído en cuenta, sepan que nuestros padres no van a cambiar, que nuestra vida es finita, y que sí ya somos padres, seremos reflejo vivos de los nuestros.



Por eso, a mi padre y madre que mientras yo salía cómodamente de la clínica, ellos se despedían montándose de nuevo en un taxi, les dedico mi más profundo agradecimiento por ser como son, y les pido el favor que nunca cambien por más pataleta que les haga este niño de 39 años.

Los adoro.

Wednesday, September 4, 2013

Un mar de gasolina emocional


Todos tenemos límites pero no somos conscientes de dónde y cómo están demarcados. Algunos límites sí que los conocemos, y están ayudados por la constante remembranza de dolor, recuerdos del pasado, enseñanza por errores etc. Esos límites, nadie no los borra.

Es a futuro que  algunas personas no logran, y a su vez se les dificulta, ver y ajustar sus límites. Algunos dicen que “el cielo es el límite”, por otorgar un límite que a la larga es inexistente. Algunos definitivamente no ven límites y es en estas situaciones, cuando dichos límites se cruzan (ante los ojos propios o ajenos) y posteriormente vienen las repercusiones.

Es cierto que al aprender de errores, inmediatamente nuestra memoria nos crea un límite. Al menos nos da una señal o una posible salida para cuando estemos enfrentados a situaciones parecidas. Lo vivido crea constancia y esa constancia puede ayudarnos a no cometer el mismo error o a no repetir. Haya sido catalogado como error o no.

Cuándo detenerse  antes de tener que ser la retroactividad y el análisis retrospectivo nuestra mejor herramienta para no cometer errores? No lo sé y por eso escribo estas líneas.

Podemos, para ciertas cosas, otorgar límites y analizarlos a futuro. Claro está que dichos límites vienen de estudios retrospectivos. Sabemos cuál es el límite inferior y el límite superior “permitido” creando un rango permisible. Asimismo, cuando vemos que dicho rango es violado, decidimos muy seguramente hacer algo al respecto. Entonces, cómo sabemos, si estamos cómodamente dentro de la normalidad del rango permisible,  si existe una tendencia hacia uno de los dos limites y si debemos tomar medidas antes de que, eventualmente, dicho(s) limite(s) sea(n) sobrepasado(s)? Tampoco lo sé. Quizás la respuesta viene en el manual de predicción del futuro que aún no ha salido. Y si ya salió al mercado, se agotó y me quedé sin una copia.

En las relaciones personales ocurre algo parecido, esta vez ligado a un elemento que  puede ser un peso o una ayuda dependiendo de cómo se entiende y se maneja. Este elemento, o elementos porque son varios, son las emociones.

Cualquier tipo de emoción nos puede llevar a reaccionar de manera tempestiva o pasiva frente a alguna situación. Aprender a manejarlas, cuando nos dejamos llevar por la intuición o las tendencias, es quizás de las hazañas más difíciles de lograr.

He sido enseñado a pensar siempre en el peor escenario. Es algo inevitable ya que como médico y ahora analizando problemática que podría afectar a un paciente desde el mundo corporativo, literalmente, es mejor prevenir que lamentar por más frase de cajón que sea. Creo que tiene su lógica.

No puedo esperar a que pacientes se mueran para determinar que un producto no funciona,  o no puedo dejar que un paciente entre en paro cardiaco sin reaccionar al respecto sólo con el fin de estudiar la fisiología del corazón. Es lógico y raya hasta con lo absurdo pensar diferente.

Trato de ver la misma lógica en mi vida personal y ya no es tan claro, no es tan lógico y quizás pueda existir algo de absurdo. Trato de manejar mis emociones cuando ciertos signos me prenden la alarma de reaccionar. La mayoría de veces de manera tempestiva y quizás exagerada, pero jamás pasiva ya que, así como los ejemplos anteriores, no puedo esperar a que algo ocurra y posteriormente lamentar el no haber reaccionado. En este caso, prefiero pecar por exceso. Si está bien o mal, es cuestión de juicio. Si dicho juicio viene externamente podrá ser catalogado en cualquiera de las dos opciones. Yo trato de buscar la respuesta que me deje a mí tranquilo y cómodo sin causarle daño a terceros con mis reacciones emocionales. Vaya tela para cortar y vaya tema tan complicado. Cada persona nos interpreta de manera distinta y cada uno de nosotros somos distintos a la hora de interpretar a los demás, y  a nosotros mismos.

Todo ocurre muy rápido y cada persona tiene una mentalidad diferente y un manejo emocional también diferente. Algunos deseáramos ser mas pasivos, otros deseamos lo contrario. Algunos sufren de rabia desmesurada frente a situaciones a que otros les produce otro tipo de emoción. Hasta aquí nada malo.

Es la acción la que lleva a la reacción,  y es por eso que debemos poder aprender a manejar ese instante, esa chispa en medio de un mar de gasolina emocional, para que no estallemos y causemos quizás después, una nueva reacción emocional no deseada. No vernos atrapados en lo que he llamado yo el estado “post ictal” del ataque emocional. Es cuando bajamos la cabeza y nos preguntamos, de manera retrospectiva: que hice?”

Cómo? Cada uno tiene su respuesta y existen diferentes técnicas y terapias y encuestas y medicinas y hasta ahora, creo yo, lo más efectivo es querer poder hacerlo. Diferente a poder querer hacerlo. Me explico:

Podemos querer muchas cosas y si tomamos la decisión de cambiar nuestra forma de reaccionar, es porque ya sabemos que queremos hacerlo y lo podemos lograr. No nos podemos conformar  con el impulso de solamente querer poder hacer algo. Nuestra inteligencia para ejecutar nuestros deseos debe ayudarnos a analizar lo que causa emocionalmente cada situación y asimismo darnos una hoja de ruta para orientar nuestras acciones.

Yo trato día tras día de ser la mejor persona que puedo ser. Pero reacciono como fui entrenado a reaccionar frente a la adversidad, teniendo la frase de cajón de prevenir y no lamentar metida en mi torre de control. Debo cambiar? Busco la respuesta cada día.

Podemos ser tildados de exagerados o vernos lamentando no haber reaccionado. Cuál es el límite entre uno y el otro?  La respuesta está en cada uno de ustedes.

Feliz día para tod@s.

Thursday, July 25, 2013

Amor por una Camiseta


La felicidad de un niño no tiene precio. La felicidad genuina. 

El amor por una camiseta.

No camiseta de fútbol como algunos ya estarán pensando. 

De Handball. 

Balonmano en equipo.  

No beach handball, ni pelota Vasca o Jai Alai. 

Handball.



Dos y media de la tarde llego a la cancha en frente de la Iglesia Cristo del Perdón. Entre calles, llego al corazón. Llego a un sitio mágico donde decenas de niños y una niña, jugaban Balonmano. Todos felices. El amor por competir, la euforia infantil de protagonismo honesto. El entender que ciertas cosas son improvisadas pero llegan del alma, han sido hechos que hoy, me llenaron el corazón. Me devolvieron al pasado, me enfrentaron con un presente, y me ilusionaron con un futuro, que como es incierto, no me preocupa.

Hoy estuve compartiendo con jugadores de balonmano y pude llevar un emocionante reencuentro con una gran persona , alguien a quien admiro por su valentía y coraje y emprendimiento deportivo hacia alumnos que solamente aman el deporte sin esperar nada a cambio. Una entrega honesta por decenas de años pero sin perder el objetivo de entrega desinteresada por el bien de la competencia deportiva, y el deporte como medio sano de vida.

Yo jugué Balonmano, me puse la banda de Capitán alguna vez, salía de mi entorno escolar a compartir con alumnos de otros colegios y aprender de ellos, de sus maneras de jugar, de cómo se podía emprender un equipo para competir y obviamente ganar. Ganamos algunas veces y perdimos muchas más, pero siempre estábamos contentos. Llenos de ilusión del siguiente partido. Hambre de deporte, hambre de jugar y competir, hambre de ganar pero asumiendo lo que fuere.

Hoy, supe que la ilusión infantil se aumenta cuando sienten pertenencia de equipo. Cuando uno siente su camiseta, y al anotar lo único que quiere hacer es besar el escudo, es porque es afín a la mentalidad grupal, es el gran escenario de esa película que llamábamos y seguimos llamando “Handball”.

Hoy recibí un abrazo de gratitud mientras era yo quien estaba agradecido. Unas gracias sinceras y una sonrisa pura. Ojala estos cracks sientan esa camiseta por siempre. Hoy llamado Uniforme de Gala. Hoy llamado regalo, hoy llamado motivación, hoy llamado equipo, hoy llamado sonrisas, hoy llamado felicidad, hoy llamado Handball.

Es para mí y para todos en DacCoaching.com  un orgullo enorme, presentar el equipo JFK Handball.



Estoy seguro que con esa gran persona llamada Otto Seibert Carvajal, quien todavía maneja el barco, y a quien dedico esta entrada, todos los alumnos aprenderán lo importante que es sentir la camiseta. Esa emoción, la de sentir la camiseta, vale mucho más que la camiseta como tal. La tela solo es una ayuda visual. Es solo tela y estampados. Lo que se siente al ponerse esa tela y estampados, jamás lo podrán arrebatar, y es una sensación enorme.


No será la última camiseta que estos grandes jugadores de Handball se pondrán. Espero que cada vez que se pongan las camisetas de la vida, las sientan con intensidad similar. 

BUM...




Monday, July 1, 2013

El mosco en el embudo



Existe un mosco que no para de zumbar en el oído. Ese mosco que uno cree que ya desapareció  pero que después de múltiples auto cachetadas y constantes despertadas, permanece. Pareciera que cada vez se hiciese más resistente, más grande, más amenazador. Inclusive, también de día, estando despiertos lo sentimos, nos zumba por el oído, por el otro, por la cara, los brazos, las piernas y verdaderamente no nos deja en paz. A este mosquito, lo llamo estrés.

Millones de técnicas para combatirlo, miles de enfoques, cientos de terapias, decenas de consejos pero una sola verdad: somos nosotros los únicos que podemos contra él.

Adaptando técnicas, enfoques, terapias y consejos es una manera de batir el veneno contra aquel fastidiante mosquito. Pero si no exponemos el mosquito al veneno, cada vez volverá más fuerte y más amenazador a crear desbalance en nuestras vidas.

La única cura es aplicar la técnica del embudo y tomar todo aquello que oímos, leemos y nos dicen a manera de consejo o doctrina, y revolverlo en la parte más ancha de un embudo; reconociendo así, que por el extremo más angosto, saldrá nuestra mejor opción, personal e intransferible, para combatir el estrés. No es la cura, es nuestra forma personalizada de combatir nuestro estrés. El estrés como generador de desbalance puede ser el mismo, pero el recipiente al cual afecta, siempre será diferente. Así que cada uno de nosotros debe sentarse y analizar (1) qué me estresa, y (2) cuál es la mejor forma de combatirlo.

La realidad es una: existe tiempo de sobra si solo logramos darle prioridad a lo que nos afecta. Primero lo primero, y primero, tengo que estar YO. Si YO no funciono, nada me funciona. Si estoy estresado por cualquier motivo, nada fluye sino apegado a ese estrés incomodo que no deja que la vida se mueva como debería. Recuerden, todo es cuestión de “saber escoger”. Nadie lo hará por mí, solo YO. La vida es un mar de opciones, y no estresarse es una de ellas.

Por eso, yo he encontrado una secuencia de actitudes que me han llevado a un mejor estado emocional cuando me veo enfrentado a situaciones que me podrían generar estrés. Diferente a cuando ya he dejado que el estrés me carcoma. Ese es otro cuento y llevo trabajando en el casi 40 años y aunque siento queda poco, el camino es largo.

Así que acá esta mi enfoque a como realizar esa técnica del embudo frente a una situación que creemos, nos podría generar estrés.

AGRADECIMIENTO.  De aquí parte la teoría. Si yo agradezco la oportunidad que me está generando estos sentimientos, mi enfoque automáticamente se vuelve positivo. Diferente si maldigo, cuestiono o abordo la situación de manera negativa. Y existen millones de formas de hacerlo negativamente. Por eso, la columna dorsal de mi enfoque (y la más difícil), es agradecer. Es simplemente decir GRACIAS por esta oportunidad. A quién le agradezco? Cada persona escoge.


Ahora si empezamos a desglosar la palabra “G.R.A.C.I.A.S”:



GRANDEZA: Todo empieza por nosotros. Si no creemos que podemos, no podemos creer lo que haremos. Así que la grandeza que cada uno tiene por dentro debe salir a flote. Todos somos enormes frente a cualquier situación. Todos llevamos esa grandeza en nuestro corazón. Estamos dispuestos, llenos de energía positiva para enfrentar este nuevo reto. Si no lo sientes así, es necesario que logres ver lo grande de tu corazón para poder continuar.

REALIDAD: Cuidado que tanta grandeza no nos convierte en superhéroes o superheroinas. Toca tener mesura y la mejor forma de hacerlo es siendo realistas. Somos grandes, de acuerdo, pero tanto ímpetu emocional debe concentrarse dentro de un marco realista donde analizamos a qué nos enfrentamos para poder analizar las diferentes opciones para cumplir nuestro(s) objetivo(s).

AUTOCONTROL: va de la mano con ASERTIVIDAD. Saber cuál es ese neutro emocional entre ser impulsivo y ser pasivo. Lograr estar en nuestro mejor estado para enfrentar nuestro nuevo reto. Cuál es ese estado? Ya cada cual debe encontrarlo. Mi sugerencia es recapitular en situaciones previas y en cómo se actuó. Qué hubieras hecho diferente? Cómo cambiarias una acción tuya que a lo mejor no te otorgó completa confianza al haberla completado?

Dominar el control propio es uno de los pilares de la Inteligencia Emocional. Reconocer que carecemos de este autocontrol cuando nos enfrentamos a una situación generadora de estrés es uno de los primeros pasos.

CONFIANZA: Una cosa es creer que podemos lograr lo que queremos lograr, y otra cosa es generar una constante confianza en nosotros mismos. Yo puedo aislar un hecho y dedicarle confianza a mis acciones, o puedo también, y aun mejor, lograr confiar en mí de manera constante logrando así que todas mis acciones tengan respaldo desde su inicio. Adaptando la frase celebre de Confucio, si me regalo un pescado comeré una vez, pero si me enseño a pescar, comeré toda la vida. Depende de qué tanta confianza te tengas.

INICIATIVA: Una vez que este recargado de confianza y la puedas controlar, es momento de actuar. Es momento de aplicar la Inteligencia Ejecutiva y “ejecutar” tus ideas. Tener la iniciativa para dar ese primer paso sin necesidad que te digan por donde. Yo agradezco, me siento enrome, yo soy realista, yo me controlo, yo me tengo confianza, y yo llevo el proceso desde el inicio.
APOYO: Una vez inicie mí caso, debo analizar qué y quiénes me rodean. Llegarán momentos en que ese YO tan impetuoso del punto previo se vea necesitado de ayuda. Y es importante saber que pedir ayuda no está mal ni es señal de debilidad o fracaso. Inclusive, saber pedir ayuda a la persona correcta es una destreza. Por eso dentro de este punto, no es solo el hecho de pedir consejo, opinión o ayuda, sino también, y más importante aún, reconocer a quién se le pide. Entra en juego la confianza mencionada previamente enfocada en solucionar el dilema de saber en quién(es) podemos confiar.

SABIDURIA: Lo logramos (o no), cumplimos con todo lo anterior (o no). Ahora es el momento de aprender de nuestras acciones. Así vamos ganando sabiduría. Equivocándonos y aprendiendo de nuestros errores es una manera de ganar en la vida. Recibir retroalimentación (feedback) de lo que hicimos bien y no tan bien, es la mejor forma de controlar la “calidad” de nuestras acciones. NUNCA te arrepientas de nada porque el arrepentimiento es una carga emocional que tú decides llevar a cuestas. Simplemente reconoce en qué fallaste y enfoca tu esfuerzo para hacerlo mejor la próxima vez.

Así pues les doy las G.R.A.C.I.A.S a quienes llegan hasta estas líneas, esperando que sea de utilidad este enfoque para actividades que puedan llegar a generar estrés a ustedes o a sus conocidos.

Una gran semana para tod@s. 

Friday, May 31, 2013

Las consecuencias de no ser consecuente



Ser consecuente es bastante difícil (para algunos más que otros definitivamente). Es una de las actitudes (o aptitudes) más fáciles de expresar o dar a parecer pero no de conllevar. En otras palabras muchas personas no son consecuentes con el hecho de ser consecuentes. Hablan mucho pero a la hora del té, café, jugo o lo que sea que se tomen, siguen siendo la misma persona que trato de lograr algo y no lo logró.

Las redes sociales se han convertido en un escudo para crear personalidades falsas, o reales dentro de un mundo virtual. Espero no ser una persona diferente en facebook, twitter o linkedin a la persona que soy en el día a día con mis contactos más cercanos. Pero si pensamos bien las cosas, es inevitable escudarse detrás de un perfil cibernético.

Durante mi trayectoria en el aprendizaje de coaching y la búsqueda de una tranquilidad más sincera, me he dado cuenta que he predicado mucho más de lo que puedo practicar (estoy en constante aprendizaje aprendiendo de mis fallas). De nuevo, del dicho al hecho hay mucho trecho. Pero eso es en términos de distancia y capacidad de reacción. Cuando hablamos de cuánto tiempo nos toma volvernos consecuentes con lo que predicamos, la respuesta solamente está en nosotros mismos.

Entra el fantasma del pasado. El aprendizaje que hacemos no puede quedar relegado al momento en que lo aprendimos. Debemos poder continuar aplicando lo que hemos aprendido en tiempos pasados ya sea durante el presente que estamos viviendo, o mas aun en futuras ocasiones donde quizás nos olvidemos lo que algún día decidimos cambiar.

Aunque pasa frecuentemente, nosotros tendemos a proponernos un cambio y lo hacemos a corto plazo. Eso es lo fácil. Lo difícil es mantenernos en el tiempo. Nuestra actitud es como un resorte. La elongamos a nuevas distancias pero con el tiempo, va volviendo a su estado original (siempre y cuando no sobrepase el coeficiente de elasticidad y se quede sin poder retornar a su estado original).

Cuidado con lo que decimos que vamos a hacer para cambiar. Aun más cuidado con olvidarnos que lo dijimos. Más cuidado aun si prometemos algo y no lo hacemos. Todos podemos olvidar, pero caer en cuenta que no has sido consecuente con lo que has escrito, prometido, hablado o pactado, puede conllevar a una frustración aun mayor y a una pérdida de confianza (autoconfianza y desde terceros).

Todos podemos cambiar. Estamos en constante evolución. Algunos hemos logrado cambios radicales en nuestras vidas pero quizás el tiempo, nuestra actividad diaria, nuestro entorno cambiante, nos ha llevado a olvidarnos de aquellas promesas que nos hicimos y que en su momento nos hicieron sentir tan bien.

Decir es el primer paso, actuar el segundo, y mantenerse en el tiempo es la etapa final. La recaída es factible, pero caer en cuenta de esta es aun mas importante en el orden de primero reconocer, segundo volver a actuar, y tercero, continuar con el constante cambio que hemos decidido efectuar.

Todo es un proceso. Ojala sea un proceso consecuente. La sencillez de las palabras, leídas o escritas no pueden generar un cambio. Somos nosotros los que decidimos ser consecuentes y llevar lo pensado a lo aplicado en una secuencia lógica.

Por ejemplo, he escrito mil veces de vivir en el AHORA y me he visto enfrentado a la angustia por un futuro que es impredecible. Caigo en cuenta, respiro profundo, me acuerdo del AHORA y sigo. Por otro lado, antes utilizaba palabras como “odio” o “detesto” y ahora simplemente he cambado a “no me gusta” o “prefiero”.

Todo es posible. Hasta olvidar que hemos decidido cambiar. Por eso es importante tener presente las consecuencias de no ser consecuente con la decisión de serlo.

Recuerda que no es malo fallar en lo que nos hemos propuesto. Es más importante reconocerlo y actuar. No hay duda que el hecho de ser consecuente genera respeto pero somos humanos y podemos fallar.

Todos admiramos a las personas que son consecuentes, que llevan a la práctica, lo que dicen y creen. Nos entusiasma ver cómo personas son fieles a sus principios e ideas. Pero ocurre en ocasiones que las personas que dicen creer en algo concreto, a la hora de actuar hacen justo lo contrario.

Ser consecuente con las propias ideas es una de las varas de medir que se aplican a todo el mundo. Acabamos fiándonos más de las personas consecuentes y consistentes, aunque no coincidan con nosotros, que de las personas volátiles, cuyos mensajes predicen poco cuál será la acción realizada en el futuro. Es conveniente que poco a poco nos vayamos haciendo más consecuentes con lo que pensamos y creemos. De esta manera no defraudaremos a los demás ni a nosotros mismos.

Ser consecuente es poner en práctica lo que pensamos y creemos pero siempre para el bien de los demás y el nuestro. No hay que hacer anuncios del tipo: “yo haría...” y después a la hora de la verdad echarse para atrás y no ponerlo en práctica. Es mejor hacer que decir. Las promesas falsas causan pérdida de confianza, y si se pierde la confianza, se pierde el respeto, y si se pierde el respeto que nos queda?

Debemos poder ser flexibles en nuestras ideas y nuestra manera de actuar. Si cometemos errores, lo mejor es reconocerlos con humildad. Yo sé que he cometido muchos.


Feliz día para tod@s.

Thursday, May 2, 2013

La motivación para estar motivado. Gracias Pep.



Hace bastante tiempo que no escribo. Tengo miles de ideas y ganas de escribir pero quizás, y haciendo referencia a mi entrada previa, me ha faltado inteligencia ejecutiva. Entiendo que la ejecución esta ad portas pero me falta entrar por la puerta misma. Llevo concentrado en mi trabajo y en múltiples lecturas;  primordialmente, en desarrollarme dentro de la mejor labor que me han otorgado, ser esposo y padre. Ahí voy. Paso a paso.

Dentro de  mis múltiples lecturas, he hecho una pausa en 3 libros para devorarme la biografía de Pep Guardiola. Pep, laureado entrenador de futbol,  ha sido foco de atención recientemente, (aunque creo que nunca lo ha dejado de ser), dado que su equipo previo y su futuro equipo se enfrentaron en las semifinales de la Copa de Campeones de Futbol de Europa. Clara victoria para los alemanes sin duda pero aun nada está escrito sobre ciclos y hegemonías ya que el futuro es incierto.

Quizás de las paginas que me leído, y ya voy pasada la mitad del fascinante libro escrito por Guillem Balague con prologo de Sir Alex Ferguson, he aprendido que es mejor no decir nada si uno no tiene nada bueno que decir. No forzar el impulso si uno no tiene el, como lo refiere Guardiola, “feeling” para hacerlo.

Yo no escribo estas líneas para que sean leídas. Aunque después de superar las 35 mil visitas al blog, y recibir correos preguntando por nuevas entradas, tengo que aceptar que escribir y recibir feedback, siempre será bienvenido y placentero. No me desvío de la idea para decir que escribir es mi terapia, es mi “externalización” de pensamientos los cuales logro registrar en físico,  liberando así mi mente de todo lo que me gustaría hablar con miles de personas que creo aportarían un conocimiento y una retroalimentación altamente apreciada.

Por eso, la motivación, el deseo, y las ganas deben estar constantemente nutridos por lo que a nosotros normalmente nos funciona. Qué te motiva? Qué te ilusiona? Qué te hace sacar esa herramienta de Inteligencia Ejecutiva? Qué te hace ir a comprar un libro o algo mas en medio de un torrencial aguacero? Qué te hace salir a comprar un chocolate a media noche en pantuflas? Son las ganas.

Qué te hace dedicar una canción, regalar una flor, invitar a alguien a algún evento? De nuevo, son las ganas. Y si las ganas son lo que te mueve, es la motivación la que te apunta en la dirección correcta para cumplir con ese objetivo de saciar esas ganas. La motivación es la que te hace perseverar en medio de la tormenta. Es la que te hace permanecer seco en medio de la lluvia sin tener paraguas. Es sentirte impermeable sumergido en  un lago. La motivación es un ímpetu, un momentum, un vector de movimiento y dirección. Es lo que se conoce como “thrive”. La falta del mismo, se conoce como “failure to thrive” y yo lo pondría simple y llanamente como “desmotivación”. Una sanguijuela que se te pega y lentamente te va secando y dejando sin ilusión y sin foco.

Me preguntaron hace poco, llegado al caso que tuviera una oportunidad de hacerle una pregunta a Guardiola, qué le preguntaría. La respuesta fue fácil, ya que llevo varios años diseñando esta pregunta pensando en el día que pueda hacerla. Yo le preguntaría cómo hace para mantener a un equipo ya ganador, motivado para seguir ganando. Lo hizo en las temporadas posteriores a su gloriosa campana del 2009 cuando gano TODO con el FC Barcelona. Es también altamente probable que hoy por hoy, se vaya a encontrar con una situación muy parecida en su nuevo equipo, en otro país, con otra cultura y otro idioma. Pero un solo lenguaje: la motivación.

Varias respuestas pueden ser deducidas entre las líneas de su biografía. Excelente liderazgo, habilidades comunicativas óptimas, ser estricto sin ser irrespetuoso, seguir con las ideas claras, perseverar en medio de malos resultados y muchas más posibles razones. Quizás la más clara para mí, es lograr inculcar valores dentro y fuera de la cancha para lograr convertirse en una familia y abrazar el éxito como equipo y no como un individuo. Cuando se inculcan los valores, y estos son entendidos y aplicados, la tormenta se seca, deja de llover, la niebla se esfuma y el panorama es más claro para seguir avanzando en ese ímpetu motivacional. No tuve la oportunidad de hacerle la pregunta pero me dio la respuesta en su conferencia (de esto comentaré al final).

Piensa en quién eres hoy. Piense a dónde has llegado y lo que te falta por lograr. Vuelve a lo que aprendiste desde que eras pequeño o pequeña ya sea en la casa, en el colegio, en actividades extracurriculares, en eventos laborales etc. Piensa que no estás donde estas por azahar o por suerte. Quizás la has tenido y así lo puedes pensar, pero has sido tú el/la que ha manipulado esa suerte y aprovechado los momentos para lograr la motivación para tenerte donde estás.

Hoy es un día para sentirte orgullos@ por lo que has logrado. Así sea que estés sentado en una silla, en frente de un televisor, en un quirófano o en una sala de juntas, o inclusive si estas de paseo por Bangkok esperando vuelo a Japón. Lo has logrado y yo te felicito. No te envidio, comparto tu felicidad. Siento tu placer como si fuera mío. Me alegro por ti. (No creo en la envidia “de la buena”, para mi es una variable dicótoma y no es positiva.)

La pregunta es, que te va a motivar para seguir motivado?

Como comente anteriormente, tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Guardiola en Bogotá, y aunque se termina hablando de fútbol de manera inevitable, saqué estas conclusiones basado en lo que he leído sobre Pep y lo que nos comentó con su libreta en mano, vestido con un blazer, una camiseta y unos tennis:

  • Debemos siempre recurrir a volver a la época en que éramos inocentes. La inocencia infantil no tiene precio.
  • Lo que nos gusta es lo que nos mueve.
  • En varios aspectos de la vida, es importante distinguir cuando se impone y cuando se da libertad para escoger.
  • La motivación se mantiene al no olvidar qué es lo que nos gusta.
  • En la gran mayoría de aspectos de nuestra vida, de manera consciente o no, lo que hacemos o dejamos de hacer, es con el fin de obtener reconocimiento.
  • Debemos ser auténticos en todo porque todos tenemos en común que somos diferentes.
  • Es indispensable adecuar el ambiente o entorno para poder desarrollar al máximo el potencial de nuestro equipo.


Así pues, a tod@s, un feliz día y fin de semana.

A Pep, grácies. 

Tuesday, April 2, 2013

Inteligencia Ejecutiva



Cuando decidí cambiar mi ambiente de trabajo, porque ortopedista seré siempre, estuve en la búsqueda de literatura que me ayudara a enfrentar este nuevo mundo. Mi polo a tierra en el mundo corporativo era lo que veía hacer a mi esposa cuando éramos novios. Su vida acelerada era parecida a la mía aunque yo permanecía metido en una clínica hasta altas horas y desde tempranas horas también. Era en ese entonces mi modus operandi y era un abrebocas a lo que sería mi vida. Mi esposa me dejaba ver lo diferente que era el mundo ejecutivo o corporativo frente al mundo clínico o medico.

Al buscar libros, encontré uno muy particular que llevaba el nombre de “Inteligencia Ejecutiva” escrito por Jose Antonio Marina. Al verlo, lo primero que pensé, junto con Uds. seguramente, es que se trataba de un nuevo tipo de inteligencia dentro del mundo corporativo. Mi pasión por las múltiples inteligencias me llevo a entender que existía también un tipo de inteligencia dentro de las oficinas, la cual era diferente a la inteligencia dentro de un quirófano o un hospital.  No podía estar más equivocado. No por creer que las “inteligencias” eran diferentes, porque lo son, si no por asumir que inteligencia ejecutiva era la inteligencia de oficina.

Desde que Howard Gardner introdujo el termino de Inteligencias Múltiples, la inteligencia cognitiva, la que todos asumíamos como única, dejo de ser protagonista. Se abrieron las puertas inicialmente  a las emociones, y esto fue descrito magistralmente por Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional. Fue después de un tiempo que se descubrió que no importa que tan inteligente eres en cualquier tipo de inteligencia, si no pasas del deseo a la acción, podrías quedarte sumergido en la ignorancia más profunda. Te quedas en el limbo de “querer hacer” pero no encuentras la chispa que lo hace realidad. Te falta entonces la inteligencia ejecutiva. La inteligencia de “ejecutar” las acciones para cumplir tus metas.

Así pues, según Jose Antonio Marina, “emerge la INTELIGENCIA EJECUTIVA, que organiza todas las demás y tiene como gran objetivo, DIRIGIR BIEN LA ACCION (mental o física), aprovechando nuestros conocimientos y nuestras emociones.”

No vivimos para conocer, sino que conocemos para vivir de la mejor manera posible. Es así pues que el conocimiento y las emociones están al servicio de la acción, siendo la Inteligencia Ejecutiva, la encargada de dirigirles.

Dentro del ámbito del pensamiento, llamamos “ejecutivas” a todas aquellas operaciones mentales que permiten elegir objetivos, metas, elaborar proyectos y organizar la acción para poder llevarlos a cabo. Son las destrezas personales que sirven de puente entre la idea misma con la realización. Asimismo, hay un nivel generador de ideas, sentimientos, deseos, imaginaciones, impulsos, y por otro lado, un nivel ejecutivo que intenta controlar, dirigir, corregir, iniciar, apagar todas esas operaciones mentales, con mayor o menor éxito. Cada cual, según la simbiosis de estas dos esferas, podrá conocer donde se encuentra en la fina balanza del deseo y la acción.

Si a lo mejor no ha quedado claro el término como tal, a lo mejor mencionar los “bloqueos” nos ayude a entender, en términos negativos, lo que es la inteligencia ejecutiva, o la falta de ella. Si carecemos de inteligencia ejecutiva, nos podremos ver enfrentados a 5 situaciones consideradas como bloqueos ejecutivos. Frenos de acción.

Si una persona carece de ejecución, (1) no podrá inhibir una respuesta, (2) no podrá iniciar una acción per se, (3) no podrá tomar decisiones, (4) no podrá mantener sus objetivos, y finalmente, (5) no podrá cambiar los objetivos si cree que debería hacerlo.

Podría entonces darme cuenta si yo, o alguien cercano a mí, carece de inteligencia ejecutiva?

Existen 2 enfoques. Si queremos ser técnicos, podríamos someternos al BRIEF test (Behaviour Rating Inventory of Executive Function – Calificación por Inventario del Comportamiento y Función Ejecutiva) elaborado para niños y adolescentes entre las edades de 5 y 18 en un cuestionario de 86 preguntas; o, podríamos simplemente pensar si verdaderamente somos aquellas personas que carecen del impulso que conlleva a la acción. Yo recomiendo el segundo y dejaría el primero como opción para psicólogos y psiquiatras en función de sus pacientes específicos.

Así pues, les dejo la duda si son de los que sueñan con hacer mucho pero verdaderamente, sin importar la razón, realmente hacen poco. Primero hay que saber SER para poder HACER, siendo así el autoconocimiento uno de los pilares para lograr cambiar nuestra forma de ser, si así lo deseamos.

Finalmente, les dejo una cita de Lionel Naccache de Le Nouvel Inconscient que dice: “de la existencia de procesos inconscientes que no podemos controlar, hemos sacado la equivocada consecuencia que todos son incontrolables.”

Una feliz semana para tod@s, llena de acción y mucha inteligencia ejecutiva. 

Friday, March 15, 2013

Disfrutando las PAUSAS



La vida pasa a millón, por decir que pasa volando, por decir que pasa bastante rápido. Algunas veces se nos pasa la vida y no nos damos cuenta. La gran mayoría de veces, no caemos en cuenta que gracias a nuestro afán por estar cumpliendo micro objetivos, la vida definitivamente es hermosa y nos perdemos de algún gran momento lleno de alegría y gratificación no solicitada.

No estoy llevando con estas palabras a promulgar el letargo ni la ausencia de las labores cotidianas. Me gustaría despertar el interés por caer en cuenta que dentro de nuestras labores cotidianas, existen momentos mágicos que a lo mejor por nuestra velocidad, no apreciamos.

Esto me lleva a hablar sobre las PAUSAS. Existen estudios suficientes que catalogan las pausas como alicientes al bienestar. De nuevo, adecuar dichas pausas al cronograma diario depende de cada cual y no será factible en ciertos momentos críticos poder tener estas ya mencionadas pausas. Por eso cuando tengamos la oportunidad de darnos algún respiro, miremos 360 grados, absorbamos el aire y la buena vibra de aquel momento y miremos con ojos abiertos (o cerrados) las imágenes que este mundo nos brinda. Así tendremos para ciertos momentos de crisis o alta velocidad, el recuerdo de una pausa llena de energía positiva que seguro nos mantendrá a tope emocionalmente para afrontar cualquier circunstancia.

Deténganse un momento; bueno, ya lo están haciendo mientras leen estas palabras. Sientan la energía que seguro les corre por el cuerpo cuando caen en cuenta que en definitiva, se pasan la vida corriendo sin detenerse ni un segundo a aprovechar tanta circunstancia que ocurre alrededor. Solo sé que existe una sola cosa en común para todos los mortales, y es precisamente eso, que somos mortales y que algún día pasaremos a otra dimensión. Por eso, no dejen pasar cualquier oportunidad para absorber un paisaje bonito, un gran momento con familiares o amigos, un abrazo, una sonrisa, una ayuda no solicitada, un consejo inadvertido, un grato amanecer o un atardecer iluminado. Una luna llena, una luna parcialmente llena, un beso, una flor, un poema, un perdón.

Recuerden que existen personas menos afortunadas que todos nosotros y tal vez la vida no les sonríe como a nosotros o simplemente no están entrenados para extraer lo bueno de lo no tan bueno. Esto no significa que esas personas no sean felices pero les dejo la inquietud de pensar cómo podrían hacer más felices a aquellos que nos rodean. Algunas veces, dejar de hacer algo produce felicidad, pecar por exceso puede ser un mayor mal que hacerlo por defecto. Dejar hacer es una virtud de la paciencia misma y en ella sola, la asertividad emocional de la que tanto hablo.

Las pausas son momentos en que dejas de hacer algo mecánico o intelectual, para incorporar algo emocional. Frenas el ímpetu de movimiento para absorber energía emocional. Vale la pena hacer el ejercicio. Date 1 minuto programado al día, súbelo de manera gradual hasta 3 o 5 o hasta 15 si quieres y puedes. Estoy seguro que te vendrá muy bien. A ti y a los que te rodean.

Un fin de semana lleno de pausas positivas para tod@s.