Saturday, August 11, 2012

El estado subacuático



Por más entrenados que estemos, la vida nos sorprende con los cambios que van llegando. Ya sean cambios buscados o involuntarios, la sensación frente al cambio puede asimilarse de 2 formas: que sea agradable o que no lo sea.

La gran mayoría de veces, cuando buscamos el cambio y este llega, podemos decir que nos es favorable ya que cumplimos con ese deseo inicial de cambiar. Cuando emprendemos hacia un cambio y no se nos da, es altamente probable que pensemos o asimilemos que hemos fracasado. En mi opinión, un error. Un error que no solo inicia con un concepto inadecuado, sino que puede llevar a aniquilar una de las claves de la inteligencia emocional como lo es la motivación.

Llevo varias semanas esperando ver como mi emocionalidad se comportaría con respecto a los cambios que están pasando en mi vida recientemente. Tener una hija, regresar a mi país, buscar empleo entre otras actividades, son los sucesos que me han llevado a caer en cuenta que mi vida ha cambiado, está cambiando, y seguirá cambiando de manera continua. Nada ni nadie es estático. Estamos en flujo constante.

Estos últimos años he aprendido mucho. He tratado de corregir mis errores y he aprendido de ellos. No solo mi vida ha cambiado, sino que mi forma de ver la vida ha cambiado igualmente.

Tratando de aclarar de manera metafórica cómo es esa sensación que tengo, me atrevo a dar el ejemplo que es como si estuviera debajo del agua con un tanque de oxigeno infinito.

No sé si algún@ de ustedes ha estado debajo del agua y simplemente ha analizado lo que siente, lo que ve, lo que oye, o lo que no oye; y además, ha percibido un sentido de tranquilidad que se pierde una vez uno vuelve a tierra. Gracias a esos minutos debajo del agua, la llegada  a la superficie es diferente. Es como si estuviéramos recargados.

Pues con esta sensación de estar debajo del agua, hoy en día me siento con cierta protección, mis movimientos son más lentos, analizo un poco más las cosas antes de que mi impulsividad (la cual ha mejorado sustancialmente) me lleve a una equivocación. Esta sensación subacuática me está dando una tranquilidad fantástica y cada vez que puedo, me transporto a ella.  Hoy en día, y tal vez desde que leí un post en el blog de una gran amiga, me ha entrado un profundo respeto (por no decir miedo) a volar, manejo muy despacio y estoy constantemente velando por la seguridad de mis seres queridos. Es una sensación de querer que estuvieran ahí debajo del agua conmigo, sintiendo esa misa protección que siento yo.

Debajo del agua hay un silencio diferente. Es un silencio que tranquiliza. Este silencio profundo que obtengo creyendo que estoy debajo del agua, me aísla de las situaciones que no quiero me incomode. No es un escudo pero si una protección temporal para simplemente rechazar lo que me produce incomodidad. Hay mucha estática a nuestro alrededor, mucha mala energía que si no es posible cambiar, es mejor alejar. Debajo del agua es donde realizo el “fine-tuning” para salir nítido a enfrentar mí día a día.  

Debajo del agua me muevo más lento. Aunque por simple física existe mayor resistencia para el movimiento, lo aprovecho para analizar con más criterio las situaciones que me rodean. Pienso y luego existo como decía Descartes. El estado subacuático me da el tiempo para hacerlo y eso me agrada.

Estando debajo del agua no estoy tentado a interactuar con nadie. Muchas personas mal interpretan lo que uno verdaderamente quiere decirles y se presta para disconfort lo cual resta mucha energía emocional. Créanlo o no, me he vuelto introvertido. Me gusta lo mío, lo privado, mi círculo directo.

Aclaro que no me estoy volviendo un asocial y mucho menos un antisocial. Simplemente ya no existe esa desgarradora impulsividad adolescencial para estar constantemente en todo lado a toda hora. La omnipresencia deseada se ha convertido en querer tener pequeños encuentros recargados de buena energía.

Estando debajo del agua, toca afinar la visión de corta distancia. He aprendido a mirar lo que tengo a mí alrededor. Me concentro en lo que es palpable, tangible, manipulable. Tengo en mi cabeza mi plan de acción hacia el futuro, pero me concentro en lo que el AHORA me está enseñando.

Cada día de nuestras vidas tendrá cambios en el menú. Es decisión nuestra si los tomamos de entrante, de plato fuerte o de postre. Algunas personas ni siquiera caen en cuenta que tienen la oportunidad de cambio en frente y otras personas piden 2 platos y están constantemente esperando más.

Creo que la postura frente al cambio es única para cada persona. Para cambiar lo único que se necesita es querer cambiar. Una vez se decida que esto es lo que uno quiere, se deberá hacer todo lo necesario para lograrlo.

La sensación subacuática producto del estado subacuático me ha servido para desconectar  un rato antes de reconectar nuevamente.

Para llegar al final, lo único que debemos hacer, es empezar.

Buen fin de semana para tod@s.