Thursday, June 30, 2011

Dominar sin ser dominado


Hablando con mi hermano, bueno, mandándonos mensajes por inbox, y después de oír sus consejos al igual que los de mi hermana, me salió una frase la cual pongo en inglés ya que así fue como me salió.

La frase dice “right or wrong, you´ll know as you go along”. Esto traduce “mal o bien, solo lo sabrás a medida que vas andando”.

No hay duda alguna que la vida se va viviendo a medida que llega. El pasado no lo podemos modificar y el futuro siempre será incierto. Lo que sí es cierto es que debemos trazarnos objetivos y hacer lo posible para llegar a ellos. Y cuando digo hacer lo posible, me refiero a tener la satisfacción de haber hecho lo que está en nuestras manos hacer. Al fin y al cabo, no podemos hacer más. Bueno, siempre buscaremos como humanos que somos, el reproche de poder haber hecho algo más. Eso no importa total que estés satisfecho con lo que has hecho.

Tu satisfacción es el deber cumplido. Pero los deberes en tu vida, los pones tu en la gran mayoría de tu existencia como adulto. Los demás deberes fueron inculcados por nuestros entes reguladores y educadores en nuestra infancia, y hoy en día creamos una mezcla de deberes aprendidos y creados mientras seguimos viviendo nuestro día a día.

Ya he escrito sobre cómo deben ser los objetivos, al menos las características de los mismos. Lo importante es saber temporalizarlos y priorizarlos. Existen objetivos a corto, mediano y a largo plazo. A lo mejor múltiples objetivos a corto plazo logran uno a mediano plazo, y muchos objetivos a mediano plazo forman el gran objetivo. Quizás el gran objetivo, cualquiera que sea, jamás lo veremos, pero vivimos la vida con un enfoque claro hacia donde queremos llegar.

Es importante poder entender que las situaciones en nuestra vida, no vienen cargadas con una emocionalidad clara. Somos nosotros los que le otorgamos a estas situaciones la emocionalidad que creemos se merece. En algunos momentos no estamos de acuerdo con lo que nos sucede, y quizás podemos culpar factores externos o hasta culparnos a nosotros mismos por no hacer las cosas, o por haberlas hecho de cierta manera.

Las cosas pasan por algo sin duda. El arte y la majestuosidad de la existencia, en mi opinión, es saber extraer lo positivo de lo negativo. Es poder aceptar las situaciones incomodas y sacarle lo positivo. Una enseñanza, un mensaje, un aprendizaje, una continuidad, un proyecto, un plan. Poco a poco, al ir dominando esto, lo negativo saldrá de tu vida y aprenderás a manejar mejor las situaciones. Ojo, no es que no lleguen situaciones negativas; simplemente, las sabrás aceptar y tendrás el dominio sobre ellas y no al revés.

No importa entonces preguntarnos si lo que hemos hecho o lo que haremos va a estar bien o mal, sino hasta el momento en que lo hagamos. Es el presente de nuestras acciones de donde debe partir la emocionalidad relacionada, y no debe ser ni el futuro o el pasado el que nos las regule.

Aprendemos del pasado y ya tomaremos la decisión de repetir alguna acción o no. Nos ilusionamos con el futuro y quizás (y esto lo creo) lo podamos atraer con nuestros pensamientos. Pero el futuro seguirá siendo incierto. La técnica de la atracción es válida, pero es un tranquilizante de tu presente. Lograr estar con tu cabeza en calma, sacando chispas de positivismo, jugando a un imán de cosas buenas, es simplemente una forma de que todo tu cuerpo, tu corazón, y tu alma, encuentren una paz que te permitirá seguir adelante con las demás eventualidades que te rodean, o que te llegarán eventualmente.

Dominar el presente, sabiendo que es en éste momento en el que recibes, organizas, creas y ejecutas a la vez, es de suma importancia. Todo será más fácil una vez se domina la técnica. Pero qué técnica es esta? Ojala les pudiera contestar. Es algo que todos tenemos adentro y es cuestión de sacarlo. Inclusive desde que estamos pequeños, desde que somos niños. El Coaching es una herramienta que te ayuda a sacar lo mejor de ti para poder aprovechar tu presente, y lograr así la tranquilidad que te mereces.

El niño no está pensando en el futuro al menos que espere algo de él. El niño no se acuerda con tanta emocionalidad del pasado como un adulto. El niño se sienta y colorea o pinta viviendo su presente al máximo, y nada más importa. Suelta los colores y juega futbol. Deja el balón en una esquina y saca sus carritos y así sucesivamente. No para de vivir un presente detrás de otro. Nosotros aun como adultos, lo podemos seguir haciendo.

“la verdadera educación consiste en despertar en el niño aquello que tiene ya en sí, ayudarle a fomentarlo y orientar su desarrollo en una dirección determinada.” – L.S. Vigotsky

Lo importante en esta frase es que todos mantenemos algo de niños. Ya sea en nuestros pensamientos, acciones o enseñanzas. Así que ya quizás tenemos por dentro todo lo que hemos buscado. Solo falta despertarlo. Y de nuevo, es el presente el que nos despierta y desde ese momento, ya no hay límites. La diferencia con los niños, es que somos nosotros mismos los que decidimos como nos auto fomentamos para desarrollar nuestros planes y hacia donde los o nos orientamos. La dirección determinada es el objetivo, pero es mil veces más agradable llegar a él si hemos disfrutado el proceso.

Se me ocurrió éste ejemplo:

Cuando voy a hacer mercado o a mercar como dicen algunos, siempre llevo una lista de cosas y siempre digo que entraré, compraré lo que necesito y me iré. Imposible. Puede ser que entre a comprar una manzana que le doy la vuelta al almacén a ver que hay. Lo hago porque me agrada el proceso. Salgo con mi manzana pero seguramente con otras cosas más. He cumplido mi objetivo y he disfrutado el proceso. Manejar nuestro tiempo para poder hacerlo es otra historia.

Es cierto que este ejemplo podría tomarse de muchas formas. Mi mensaje de acuerdo al planteamiento inicial, es que para saber si hice bien o mal dentro de este presente, que por lo general vemos como un instante fugaz, debo tener la capacidad de ampliarlo, expandirlo y llenarme de él. Esta ampliación de tu presente te enriquece ya que “vives la vida” literalmente. Aprendes a desarrollar el instinto de SER, aprendes y disfrutas el formar parte de un espacio, te alegras por ocupar un lugar, te sientes único.

Por eso trazarse objetivos y hacer lo necesario para lograrlos es una cosa y aprender a disfrutar el proceso dentro de tu presente es otra.

Un feliz PRESENTE para todos.

Sunday, June 19, 2011

La Transformación Inevitable


Cuando nacemos, somos una anemona que atrapa experiencias y poco a poco va recubriendo sus capas con aprendizaje y situaciones que en un futuro nos harán las personas que seremos. En muchas ocasiones aprendemos en el camino, aprendemos por error, o por simple coincidencia. Pero la gran mayoría de veces, alguien nos enseña. Alguien nos guía. Alguien nos lleva de la mano.

Es difícil tomar una decisión o llevar a cabo una acción sin mirar a nuestra figura de autoridad para recibir la cara de “adelante” o “cuidadito”. Darnos cuenta cuando decidimos hacer las cosas por nuestra cuenta sin un regulador al lado, es imposible. Todavía hay decisiones en que busco a esa figura, todavía hay decisiones que quiero sumergir en consejo antes de llevarlas a cabo.

No entendemos que es educar hasta que nos toca educar a nosotros, y todo empieza si hemos recibido una educación que queramos transmitir. Vamos creciendo y en los primeros años hacemos lo que nos dicen porque no hay otra opción. Aunque lloremos y hagamos pataleta, la decisión está tomada. Difícil de nuevo, entender que esto se hace “por nuestro propio bien” y que así, nos están educando. Al menos en ese momento eso no nos importa.

Llegamos al colegio y empezamos a compartir experiencias con amigos y amigas y poco a poco lo que hemos aprendido en casa se va materializando. Las millones de veces que me corrigieron en la mesa mientras comíamos, las mil veces que me inculcaron los modales, la caballerosidad frente a las mujeres, la gentileza frente a los mayores y el respeto a los adultos, dan su fruto con creces. Aunque a quien le miento, no fui un santo en el colegio. Una hiperactividad en las épocas en que el término aun no se terminaba de entender. Pero seguro que si internet existiera en esa época y alguien pusiera en Google “hiperactividad”, saldría mi foto de primera.

Siguiendo en esta época, el colegio estaba lleno de una ambigüedad de matices y una dualidad entre ser rebelde frente a mis padres, pero por el otro lado decir en medio de una jugada en el recreo “pues mi papa es más grande que el tuyo”. Qué risa esto, “le voy a contar a mi papa”. Actitud de niño consentido? Puede ser, pero que afortunado soy de haber sido consentido y que me consientan todavía. Analicen, con – sentido.

Afortunadamente, “le sigo contando a mi papa”. Y espero seguir haciéndolo por mucho tiempo más.

Hasta que llega la adolescencia y la rebeldía te recubre como si fuera un vestido de neopreno esperándote y empieces a vivir la vida desafiando las normas, o desafiando las palabras que te dicen. Oímos más de una vez que “era por nuestro bien” pero de nuevo, en ese momento, no lo entendemos.

Y seguimos viviendo, día a día, haciendo cosas bien y otras no tan bien. Nos han agarrado haciendo cosas adecuadamente y esto es motivo de orgullo personal ya que te felicitan. Tanto tu autoestima como el hecho de saber que has hecho a tus padres orgullosos de ti, son motivos de alegría consciente e inconsciente. Todo fluye más fácil.

Pero también nos han agarrado haciendo cosas prohibidas o indebidas y con una que te agarren, ya no quedan ganas de hacer mas. Aunque algunos en vez de dejar lo indebido, buscan la manera de hacer las cosas sin ser agarrados. Perfeccionan la técnica de lo indebido. Pero a quien le mentimos, tus padres sabían lo que estabas haciendo, pero no te decían. Esa risa maquiavélica de malandrín que ponías no era en vano, pero cae en cuenta que tus malabares ya eran conocidos. El dueño del circo conoce muy bien la rutina de sus payasos.

Sigue la vida como adolescentes, dando lo mejor de nuestro aprendizaje a las personas que nos rodean. Materializando a nuestros padres en cada acción. En mi caso, materializaba a mis padres y a mis hermanos y poco a poco le daba mi propio toque de originalidad. Somos únicos, pero compartimos genes y eso no se puede disimular.

Pasan los años, aprendemos de nuestro pasado y ya se vuelve motivo de risa cuando recordamos la vez que te mandaban al cuarto castigado por hacer algo que no deberías, o cuando te levantaban el dedo índice y el dedo medio en señal de paz que no era paz propiamente dicha, sino el numero 2. Esto transmitía que si llegaba a la tercera, se venía un castigo. Ahora me rio, pero ese “van dos” con los dedos de mi papa, era atemorizador. Pero era efectivo. Estoy seguro que por más que lo critique, lo seguiré haciendo el día que tenga a mis hijos, aunque ellos seguro me dirán alguna salvajada llena de inteligencia y me dejaran frio.

Poco a poco caigo en cuenta que adapto acciones y formas que solía ver en mi padre cuando crecí. Si alguna vez las critiqué y seguro lloré por alguna decisión en la que no estaba de acuerdo, hoy las abrazo con alegría sabiendo que día a día me convierto en una versión diferente a la de mi padre. Espero que sea una versión mejorada pero qué le puedes mejorar a algo que en sí, ha sido excelente y cada día se mejora aun mas?

Mi padre me enseñó a tomar fotos, a disfrazarme de árabe cada vez que pudiera, me inculcó la lectura, me sentaba en sus piernas cuando ya había acabado de comer, me enseñaba la fábula del huevito con los dedos de la mano, me dejaba ganar en tennis, jugaba fútbol conmigo mientras veía el noticiero 24 horas a las 7 pm todas las noches, me inculcó la curiosidad por los chécheres (cachivaches), me trató de enseñar a afeitarme con brocha, me enseñó la banda ancha del radio Sony que permanecía en el baño (ahora yo tengo uno), me cantaba “me voy a bañar, dame mi jabón”, me inculcó estudiar a tope, me metió en la percusión ya que en cada carro que manejaba, mientras el carro estaba quieto, sus dedos retumbaban en la consola del carro al son de una salsa o un de un ritmo agradable. Mi padre me enseñó a roncar, a dormir con la boca abierta, me enseño a tratar bien a las mujeres, a querer a mi esposa, a dar la vida por mis hijos, a trabajar fuertemente por la alegría de un hogar.

Mi padre me enseñó que al lado de una gran mujer, no hay imposibles. Mi padre me enseñó a amar con el corazón, a llorar y a dejar que tiemble el cachete (que de paso mi papa también me los heredó) con cualquier acción por mas cursi que sea.

Mi padre me enseñó a ser padre.

Y llegara el día, confiando en el Ser Supremo (llámese como se llame, en mi caso Dios) en que me toque a mi poner en práctica todo esto, y estaré esperando el momento en que diga “uy, esto me lo hacia mi papa a mi” y yo, en ese momento, estaré orgulloso sabiendo, que lo estoy haciendo bien.

Te dedico esta entrada a ti. La felicidad que siento hoy, es porque toda la vida la aprendí a sentir, estando al lado tuyo y de toda la familia que tú creaste.

Estoy orgulloso de ser tu hijo.

FELIZ DIA

Sunday, June 5, 2011

Parálisis por el análisis


“El anciano sabia por propia experiencia que la pretensión de saberlo todo por anticipado era la señal de la desconfianza del ego en el proceso en su inútil afán por controlarlo todo” – Raimón Samsó en El Maestro de las Cometas.

Son tantas las cosas en la cabeza que no poderlas tener en orden pueden llegar a generar una angustia incontrolable. Tratamos, como seres humanos que somos, de abarcar mucho y pretendemos encontrar la solución a todo. Bueno al menos esto me paso a mí y les quiero contar que he aprendido de todo esto.

Creo que he regresado a la época en que todo se pregunta y todo se cuestiona, pero a la vez estoy en el momento en que yo mismo busco la respuesta y dudo de lo que me dicen las demás personas si no veo que exista un sustento de donde pueda comprobar lo que me dicen. Esto es reciente, antes a lo mejor tragaba entero o creía ciegamente. Hoy, la afición por la duda, me ha llevado a entrar en un proceso de corto circuito mental. Menos mal lo he podido agarrar a tiempo. Al menos eso creo

Esto no es del todo malo ni del todo bueno. La curiosidad es buena, la curiosidad infantil de preguntar es innata, es esencial para el desarrollo del ser humano. Preguntar es un abrir y cerrar de puertas ya que uno tiene la opción de creer en la respuesta o dudar de la fuente. Gran dilema en la edad adulta ya que estamos debatiéndonos en la dualidad de poner en duda una respuesta y obligarnos a tener que comprobar la misma por otros medios. Quizás esperamos recibir la respuesta que queremos oír sin saber ni siquiera cuál es la verdad a la pregunta instaurada.

Esto genera angustia. Querer abarcarlo todo y saberlo todo es imposible, pero en ciertas ocasiones nos sentimos capaces de poder hacerlo. Puede ser que iniciamos nuestro viaje muy bien y con las ayudas técnicas de aparatos móviles e internet, tengamos la respuesta a la mano en un instante. Pero si dudamos de esa respuesta a que recurrimos. Libros, enciclopedias, opiniones de expertos? Cuándo estamos satisfechos con la respuesta? Cuándo asumimos que hemos llegado a la respuesta correcta? No lo sé. No saberlo, también genera angustia. Lo importante es que no importe el hecho de no saberlo todo.

El análisis exacerbado de las situaciones cotidianas lleva a un bloqueo mental que a su vez va ligado a una ansiedad que es incontrolable. Un temblor de dudas y un tsunami de respuestas. Te arrolla y te revuelca y si te puedes levantar, estas más perdido que antes de hacer la pregunta inicial. A esto se le conoce como PARALISIS POR EL ANALISIS.

Entonces qué debemos hacer? Pues cada quien tiene su forma de afrontarlo. Para mí, lo primero que trato de hacer y que recomiendo, es frenar en seco y darse cuenta que estamos en la parálisis por el análisis. Que estamos como buitres en cuarentena queriendo devorarnos todo lo que se nos atraviesa. Es necesario parar. Algunos creen que es mejor ir frenando gradualmente, yo pienso que debe ser de un tajón. Tomar aire y aceptar que tu cabeza esta botando chispas de tantas revoluciones en las que anda. Y no solo piensas en contestar preguntas sino que tus problemas personales también te atacan, todos a la vez. Se empieza a meter la emocionalidad dentro de la misma burbuja y lentamente te vas carcomiendo. Todo te parece angustiante, nada parece funcionar, cada pregunta genera otra y cada respuesta no es suficiente.

Una vez caes en cuenta que estás paralizado por tanto análisis, es necesario fragmentar tus prioridades y darte cuenta que eres humano y que por más que trates, NUNCA lo sabrás todo y NUNCA llegaras a tener la respuesta para todo. Debes aceptar el poder decir NO SE y seguir adelante sin sentirte mal por no saberlo. La causas? No deben importar. El momento llegará, y cuando menos pendiente estés, sabrás la respuesta a esa pregunta que algún día te hicieron o que tú mismo te has hecho. Lo importante es no sufrir por no saber.

Tu trabajas para tu bienestar y no para impresionar. Tu felicidad depende de ti y no de los demás. No importa cuál sea el resultado final siempre y cuando el proceso haya sido aprovechado. Cada experiencia genera conocimiento, cada eventualidad trae una enseñanza. Nadie te la va a pintar con crayolas o pintura. La verdadera capacidad del hombre es aceptar que vive en un proceso constante y que no importa el resultado final si el proceso ha sido aprovechado. Ahí está la verdadera satisfacción. Ahí está esa bocanada de aire que llena de tranquilidad. Aceptar que eres quien eres, y que estás en un proceso continuo de cambio hacia una dirección enfocada, es uno de los grandes retos ocultos que tenemos en esta vida.

Vivimos para soñar y algunos piensan que son los sueños los que nos escogen y no al revés. Los que tenemos sueños somos afortunados porque tenemos un norte y hemos encontrado una dirección. No todos los sueños se cumplen de inmediato. Conllevan un camino lleno de experiencias y aprendizajes. Soñar no cuesta nada y “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Así que los invito a enfocar los sueños, priorizar los objetivos, ir escalando entre corto, mediano y largo plazo, aprendiendo de cada experiencia, agradeciendo por los momentos buenos y absorbiendo la enseñanza de los momentos no tan buenos. Los invito también a buscarle el lado positivo a cada situación, tomar aire puro y enamorarse de ustedes cada día un poco más. Estoy seguro que si hay un enfoque claro, el camino será espectacular.

Yo estaba en la parálisis por el análisis hasta que saliendo de un concierto, vi a una niña de aproximadamente 6 años patas arriba contra un muro. Pare y giré mi cabeza para mirarla y cuando hicimos contacto visual ella se rio a carcajadas. Qué estaría pasando por la cabeza de aquella niña para que en medio de un evento cualquiera, ella haya decidido buscar su felicidad mirando el mundo al revés sin importar quien la mire o quien le hable. Ella estaba feliz, y aunque estuviera estática sosteniéndose con sus manos, era como un pájaro libre en medio de un cielo azul y despejado. Esa niña, su cara, su risa, me desbloqueo.

No les digo que se paren en las manos, sino que incorporen el mensaje que algunas veces, en las posiciones más raras, donde quizás todo parece estar al revés, es cuando más podemos caer en cuenta de quiénes somos y reírnos a carcajadas del momento que estamos viviendo.

El futuro no ha llegado y cuando llegue será presente. Si te deleitas en ese presente, su trayectoria hacia convertirse en pasado será más placentera y aprovechada, y tú en una palabra, serás FELIZ.

Buena semana para todos.