Wednesday, December 14, 2011

Conociendo lo Profundo



Acabo de ver las fotos y la presentación que les hicimos mis hermanos y yo a mis padres por cumplir 50 años de casados. Una tormenta emocional se apodero de mí al verlas y acordarme de ese momento que vivimos hace unos años. Creo que a eso lo llaman nostalgia.

Acabo de pasar por 2 semanas de intensa tormenta emocional. Un tsunami de emociones que son francamente como una patada a las rodillas y mientras caes, un codo a la cabeza. Ya en el piso, una patada al estomago sería el siguiente paso de esta mórbida descripción. Creo que a eso le llaman vida. Al menos una forma de verla. A través de un agujero, de los millones que hay.

Cada uno de nosotros tiene su propia vida. Por más apegado que seamos de alguien, cada uno vive la suya. Cada vida viene con su emocionalidad. No es un regalo como cuando uno abre la caja de cereal y encuentra una sorpresa. Es algo que hemos desarrollado. Es algo que es único. Nuestras emociones y la forma en que las sentimos son como una especie de huella dactilar.

Coincidimos con muchos que tenemos huellas dactilares, pero cada una es única. Nuestras emociones nos hacen únicos. Tal vez no el hecho de tenerlas, pero si la forma en que las expresamos.

Pasar de una victoria en un partido de futbol a conocer que el padre de un gran amigo ha fallecido es un trayecto que en palabras parece corto, pero en nivel de emoción, es más que alto y ancho combinados, es profundo.

La profundidad de nuestras emociones depende del gatillo que las dispara. Estamos codificados para sentir las emociones básicas, pero la intensidad (la palabra técnica para profundidad) es única.

Algunos seres parecen de piedra mientras otros parecen de espuma. Ninguno es mejor que otro, simplemente debemos conocer en que sección de este espectro entre espuma y piedra estamos, y realizar las modificaciones, si las creemos necesarias, para estar en paz con nosotros mismos cuando nos enfrentemos a noticias que de nuevo, nos barren del piso.

Es mucho más fácil escribir que poner en práctica. Predicar es lo más sencillo, pero ponerlo en práctica es de lo más difícil. Y no le deseo a nadie que practique, ya que un tumbo emocional tras otro puede llegar a convertirse en enfermedad. Creo que a esto lo llamamos, somatizar.

No tengo la solución mágica para estar preparado a noticias que nos tratan de descomponer. No tengo la fórmula para ser de piedra o de espuma. Solo trato de estar en paz conmigo mismo, sabiendo lo que he hecho bien, y lo que no he hecho tan bien. Siempre buscando la forma de completar lo que hace falta. Por eso cuando me preguntan cómo veo el vaso, yo contesto que independiente a como lo vea, es lo que debo de hacer para completarlo. Ya sea llenarlo del todo, o vaciarlo. Es buscar estar completo. Lo mismo pasa con nuestras emociones.

La vida es muy corta para estar malgastándola en arrepentimiento. Para esto, la formula es hacer las cosas para no arrepentirse. Yo no me arrepiento. Si me he equivocado, aprendo de mis errores, pero el arrepentimiento solo es una sensación de culpa como una tonelada de cemento llevada en hombros. Vivir con culpa o arrepentido es como si nos metieran en una bolsa plástica y nos dejaran caer al mar.

Qué nos hace feliz? Qué nos motiva? Qué hace que nuestro acelerador se mantenga constante?

Esas son preguntas que yo no puedo contestar por nadie sino por mí. Lo hago a diario.
Si algún día, y llegará sin duda, logramos sentir que ese vivir en flujo constante de energía positiva se esfumase, es ahí cuando todos nuestros pensamientos, teorías, técnicas, formas y maneras, deben volverse un conjunto de herramientas para superar la condición atravesando el puente que las emociones nos brindan.

Las emociones son como un cachorro recién nacido. Cada uno lo cría a su manera, lo entrena como quiere, y poco a poco van obedeciendo no sin antes pasar por una época de difícil manejo.

Conócete y reconoce tus emociones y más aun tu emocionalidad. Así tendrás siempre la primera jugada, botaras la primera carta y serás el control y no el controlado.
Para finalizar, los dejo con una frase de Bob Marley que dice:

"No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se
sienta."

Posterior a esto yo hice mi reflexión:

"La nostalgia de esforzarte para ser recordado cuando ya no estés, es un generador de positivismo del presente para que en ese futuro incierto, no agarremos de lo que algún día quisimos ser y ahora tenemos la oportunidad de hacer."

Y posterior a esto mi hermano hizo la suya:

"Hay que vivir cada día al máximo y de seguro, al final del tiempo se notará nuestra ausencia. Pero que se note nuestra ausencia no debería ser un objetivo, al igual que se note la presencia tampoco debe ser la razón de ser de nadie."

Reconocerte para conocer tus emociones es un gran reto. Mucha profundidad. Estas list@?

Un abrazo a tod@s,


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