Sunday, November 27, 2011

AcompaSar para AcompaÑar: el Rapport como herramienta




Cuando inicié mis estudios en Estados Unidos, una de mis primeras clases en las mañana de los martes era antropología 101. Era una clase magistral donde 400 estudiantes se sentaban a oír a una antropóloga a hablar sobre la creación y la evolución. De lo poco que me quedó fue la historia de Jane Goodall.

Sus estudios sobre los chimpancés y las semejanzas con nosotros fueron fascinantes. Me acuerdo un video donde mostraban a los chimpancés hacer las cosas como los humanos. Una de ellas era el uso de herramientas. Dado que los chimpancés necesitaban sacar las hormigas del hormiguero, y destrozar el hormiguero no era una opción, pues “razonaron” que necesitaban una especie de herramienta para lograr su cometido. Como lo harían los humanos.

Los chimpancés, al ver el agujero en la punta de la montaña de tierra donde se alojaban las hormigas, decidían llenar de babas un pedacito de pasto cilíndrico, y cuidadosamente introducirlo  en el agujero. Se quedaban ahí un par de segundos y retiraban el pasto cilíndrico obteniendo un buen número de hormigas adheridas las cuales pasaban a la boca del mico como si fueran canapés en un pincho. Era como ver a un niño meter el palito con babas en el dulce. Los chimpancés lo hacían como los niños.

En el coaching, es indiscutible que nosotros como coach aprendamos a ser o sentir como nuestros coachees. A ponernos en los zapatos de nuestros clientes o pacientes.

Esta herramienta, la cual forma parte indiscutible de la caja de herramientas del coach, se le conoce como rapport o acompasamiento. No es acompaÑamiento. Es acompaSamiento.  Es ir al compás del otro. Es transportarme al interior de la persona que tengo a mi lado, y con emoción controlada, tratar de entender lo que pasa por la cabeza y el corazón en ese momento, con la salvedad de estar en mi zona segura al poder decidir qué tanto quiero sentir y qué tanto quiero incorporar.

Ponerme en la piel de mi cliente o paciente es de suma importancia para una asertividad emocional  y para una adecuada sinergia entre cliente y coach. Es acercarme al mundo de la otra persona igualándolo mas no imitándolo. Es crear un ambiente de acompaÑamiento por medio del acompaSamiento.

Dentro del rapport se conocen además, 2 términos como la empatía y la sincronía.

El primero de ellos, hace referencia a la corriente de cordialidad que se trata de emplear para que exista un flujo más constante entre el coach y el coachee. La empatía genera una relación donde ambas partes ganan por medio de un acuerdo positivo. Es, en términos más simples, esa sensación que alguien, sin saberlo, te cae bien, te agrada y te genera cierta confianza.

El segundo término, la sincronía, es para mí como una empatía plus. Es, además de todo lo que genera la empatía, una forma de ir al ritmo de la persona que tengo a mi lado. Creo que se necesita tener empatía para llegar a la sincronía pero no al revés.

En medicina y en el área de la salud, el rapport, empatía y la sincronía son de vital importancia. Mi teoría es que ningún medico sabrá lo que se siente ser medico hasta que él o ella sienta lo que se siente siendo paciente.

“Solamente cuando se está horizontal, se entiende el significado de estar vertical.”

Cuántos de nosotros logramos hacer rapport con nuestros pacientes? Cuántos nos vemos escondidos detrás de la falsa premisa de “esto no me pasará a mi jamás”? Cuántos nos creemos inmortales o intocables?

Es necesario que para poder cambiar la atención a nuestros pacientes, o a nuestros clientes, logremos por la cantidad de tiempo que sea necesario, hacer sentir a esas personas que verdaderamente entendemos y comprendemos por lo que están pasando. No volverlo un engaño mientras dure la consulta o la sesión, sino que verdaderamente se genere ese preámbulo a la confianza tan importante para el buen resultado del proceso.

Generar rapport no es bajarse del pedestal inexistente de ser médico o profesional de la salud. Tener empatía no es un negativo. No tenerla es ir en contra de la empatía. Es ser antipático.

Por eso si algún día tienen la oportunidad de ponerse en los zapatos de sus familiares, amigos, clientes o pacientes, no duden de hacerlo y así entenderán con mayor profundidad y con mayor corazón, lo que verdaderamente está pasando.

Cada individuo es importante, cada individuo tiene un rol a desempeñar, cada individuo marca la diferencia. – Jane Goodall

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