Tuesday, October 11, 2011

La Cuerda Floja del Conocimiento



Sabérselas todas es algo imposible, y el que diga que lo hace, seguro está ilusionado con la posibilidad de creer que es así. Lo que sí puedo decir es que existe una ambivalencia en la emocionalidad de las cosas cuando uno sabe, o cuando uno no sabe. En otras palabras, tener el conocimiento puede ser un arma de doble filo.

Cuando las personas van a un sitio que no conocen, existe esa ansiedad normal de estar constantemente pensando: qué va a pasar?, dónde queda esto?, por dónde me voy a este lugar?; y esto para algunos genera una sensación incomoda e innecesaria. Es obvio que podría pasar (amplificando este escenario), que todo el día, y para todo lo sucedido, estemos pensando en el “qué pasa si” (what if),  y esto sería completamente diferente, rayando ya con enfermedad.

Visto de otra forma, hago referencia  a que cuando uno camina por un lugar desconocido o cuando uno sigue un mapa sin saber si va bien o va mal, y se genera esta sensación rara, es porque nunca se ha pasado por ahí. No hay representación en la memoria de esa ruta, porque nunca se ha hecho. Por más que se aprenda uno el mapa (y no se vale Google Earth) existe esa sensación de no saber si va uno bien o no.

Si lo ponemos en términos más sofisticados (por ponerlo de alguna manera), el “no saber” puede generar lo que se llama “ansiedad anticipatoria”. Esto sería la preocupación de atraer un futuro que será incierto por más fuerza que le hagamos. Entonces lo importante es vivir el momento y caer en cuenta que estamos cayendo en la trampa del futuro, pre- ocupándonos por algún hecho que por más predecible que sea, no es seguro.

De otro modo, podríamos ponerlo en el ámbito laboral o en el ámbito de estar en una situación donde te prometen algo, generándote un alivio temporal basado en esta promesa, quedas con la ansiedad de pensar si es verdad o no lo que te han prometido, y llega el momento de la verdad, y puede pasar que sí sea cierto o que no. Y ahí viene otro motivo más que genera ansiedad y este a su vez, por defecto, va ligado a una situación de tristeza y aburrimiento, si no era lo que esperabas, o te incumplieron en la promesa inicial. Entra entonces la decepción.

Es de suma importancia verificar de donde y de quien vienen las promesas. Hay que saber manejar esa cuerda floja para poder quedarnos en ella, sin importar el viento, o sin importar las distracciones que tengamos en el  recorrido hacia nuestro objetivo al otro lado de la misma.

De nuevo, la importancia de restarle importancia al futuro. No me refiero a no tener ilusiones o a no soñar. Visualizar nuestras metas y vernos a nosotros en ellas desde el hoy, es una técnica valida que para muchos sirve para atraer ese momento que deseamos. Pero ojo, hay que tener los pies en la tierra y saber afrontar lo que pase, sea lo deseado o no. Los que somos intolerantes a la frustración, esto que les comento conlleva a un reto abominable. Los que no obtienen lo que desean, de niños lloraban y hacían pataleta hasta que obtenían, por simple desespero causado a los padres, lo que deseaban. Hoy en día, aunque muchos adultos todavía hacen pataleta a su manera (afortunadamente yo creo que ya dejé ese habito), es más factible que sepan comprender cuando las cosas no salen como se quiere. Nuestra mente, al estar entrenada para las opciones positivas o los planes secundarios, ya acepta esta situación si termina siendo así. De nuevo, un conocimiento previo que me ayuda a la hora de la verdad.

Pero entonces existen los fatalistas y los negativos que dicen que es mejor pensar en lo peor, ya que si llega a pasar, pues ya estarán preparados para ello. No lo creo. Pensar en negativo atrae lo negativo tanto física como emocionalmente. Entonces si piensas en negativo ”por si acaso”, todo ese trayecto desde ese pensamiento hasta el hecho, estará abrumado por energía negativa. No vale la pena desperdiciar la vida así. No sería mejor, pensar en positivo, lleno de energía positiva, vivir los momentos con alegría, y si llegase a pasar lo no deseado, saber afrontarlo con madurez y tranquilidad? Yo diría que si, al menos suena saludable.

Pero ahora viene el lado más oscuro de tener el conocimiento. Ya vimos que si repetimos un camino o un sendero por alguna ruta, nuestra confianza aumenta porque ya lo habíamos vivido. Sabemos cuánto falta de camino, por donde llegar, cual es la ruta alterna etc. Esto es muy positivo pero quita esa minúscula expectativa que para algunos se puede convertir en ansiedad. Ahí está el asunto. No podemos dejar que la falta de conocimiento, haga que la expectativa normal y agradable de cumplir una meta, se convierta en ansiedad anticipatoria. Lo que ya conocemos siempre será más cómodo. Pues no, no siempre.

Ser medico te involucra en el mundo de la patología. Es verdad que tienes que aprender a identificar lo sano para reconocer lo enfermo pero el 90% o más de tu vida como estudiante,  estás tratando con personas enfermas. Estás aprendiendo patologías, estás sumergido en lo oscuro de tu profesión. En ciertas ocasiones te tienes que aprender datos  de memoria como si estuvieras recitando tablas de multiplicar. Cuando avanzas en tu profesión, esto te da la virtud de tener la sospecha y conllevar a una impresión diagnostica para después con las ayudas externas, confirmar tu hipótesis. En medicina te enseñan a sospechar basado en el conocimiento que has obtenido. Si no sabes que existe dicha patología y no sabes reconocer sus síntomas o signos, es probable que teniendo un claro ejemplo en frente tuyo, se te pase por alto. Excelente si eres medico poder logar esta gran virtud.

Pero si eres medico, y gracias a la información que ya tienes metida en tu torre de control,  cualquier dolencia, propia o ajena dentro de tu circulo mas cercano, también va a abrir el archivo de “posibles patologías” y tu cabeza va a empezar a dar vueltas y esto se va a traducir en somatización o representación corporal de tu pensamiento.

Un gran número de médicos, y esto esta reportado, sufrimos de cierto nivel de hipocondriasis. Creemos que un dolor de cabeza puede ser un tumor cerebral (casi siempre la hipocondriasis es frente a patologías cancerosas) o que un dolor abdominal terminara en cirugía y se te puede infectar, y te tienen que mandar a la unidad de cuidados intensivos, y así puedo seguir hasta terminar imaginándonos lo peor por una simple indigestión. Ahora, en estos casos, tener el conocimiento no es tan agradable.

Los médicos tenemos que vivir con esta dualidad del conocimiento día a día. Saber sospechar patologías en otros, y bloquear nuestra imaginación en nosotros mismos o nuestros familiares. Y todo esto sin generar estrés o angustia ni en los que nos rodean y mucho menos en nosotros.

No les miento, cada vez que voy a una ecografía de mi hermosa princesa que nacerá en Febrero, maldigo el hecho de ser medico porque el “chip” de “patologías durante el embarazo” ya está incorporado. Pasé 3 meses de mi carrera aprendiéndome todas las patologías del embarazo, y después lo viví en el año de Internado más aun,  en el año de mi servicio como médico Rural. Termina siendo inevitable. La información y el conocimiento están ahí. Entonces cada vez que se pone el ecógrafo en la barriga de mi mujer y aparecen las manchas blancas con negras, es inevitable pensar en todo lo que podrías llegar a ver. Es un estrés innecesario. Me hago auto coaching y me tranquilizo.

El coaching en salud, enfocado al acompañamiento a pacientes y sus familias a quienes la vida les cambia por un diagnostico, debe estar enfocado en una frase que yo veo muy importante y que creo resume todo lo que he aprendido hasta ahora: REALISTA PARA ACEPTAR Y OPTIMISTA PARA AVANZAR.

Como coach es necesario tener el conocimiento y además saberlo manejar. Como medico igual. Como coach en salud, debes estar preparado para acompañar a tus clientes/pacientes dentro del margen de la aceptación y el realismo, pero a su vez meterle energía y fuerza positiva para avanzar en este nuevo proceso que arranca. Tú eres la persona que debe manejar el conocimiento y no es un reto fácil.

Debes saber qué tanto conocimiento te gustaría que obtuviera tu paciente y su familia, sabiendo que con los alcances de Internet, la información está, pero no siempre es interpretada como debe ser. Leer algo que no está comprobado, o que no se genera desde la verdad estadística, puede conllevar a pensamientos que podrían truncar el proceso de acompañamiento. Siempre se debe manejar la verdad, pero se debe saber como manejarla.

En la vida cotidiana, es agradable tener conocimiento de otras cosas como arte, literatura, de cómo ser padres, de cómo cuidar a la familia, de materias relacionadas a nuestra profesión, de filosofía, de cualquier hobbie como mecánica, jardinería, geografía etc. En pocas palabras, cualquier cosa que NO genere estrés por conocimiento. Este tipo de conocimiento, el que viene aislado del estrés,  atrae la posibilidad de llegar a estar en esos sitios en que soñamos estar, o inclusive obtener un premio como la consecución de algún objeto que hemos estudiado con fervor y ahínco.

El constante aprendizaje genera desarrollo neurológico y reservorio bibliográfico para entablar conversaciones con los que queramos. Es agradable poder hablar con personas de muchas cosas aceptando que no se sabe todo sobre el tema, pero si lo suficiente para hablar con propiedad. En otras ocasiones, el silencio es la mejor forma de expresar que no conoces lo que se está tratando. El silencio es tu aliado cuando no tienes el conocimiento.

Entonces es decisión nuestra saber cómo orientamos lo que sabemos, y cómo hacemos para que lo que no sabemos, no nos desoriente en la consecución de nuestros objetivos. 

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