Sunday, June 5, 2011

Parálisis por el análisis


“El anciano sabia por propia experiencia que la pretensión de saberlo todo por anticipado era la señal de la desconfianza del ego en el proceso en su inútil afán por controlarlo todo” – Raimón Samsó en El Maestro de las Cometas.

Son tantas las cosas en la cabeza que no poderlas tener en orden pueden llegar a generar una angustia incontrolable. Tratamos, como seres humanos que somos, de abarcar mucho y pretendemos encontrar la solución a todo. Bueno al menos esto me paso a mí y les quiero contar que he aprendido de todo esto.

Creo que he regresado a la época en que todo se pregunta y todo se cuestiona, pero a la vez estoy en el momento en que yo mismo busco la respuesta y dudo de lo que me dicen las demás personas si no veo que exista un sustento de donde pueda comprobar lo que me dicen. Esto es reciente, antes a lo mejor tragaba entero o creía ciegamente. Hoy, la afición por la duda, me ha llevado a entrar en un proceso de corto circuito mental. Menos mal lo he podido agarrar a tiempo. Al menos eso creo

Esto no es del todo malo ni del todo bueno. La curiosidad es buena, la curiosidad infantil de preguntar es innata, es esencial para el desarrollo del ser humano. Preguntar es un abrir y cerrar de puertas ya que uno tiene la opción de creer en la respuesta o dudar de la fuente. Gran dilema en la edad adulta ya que estamos debatiéndonos en la dualidad de poner en duda una respuesta y obligarnos a tener que comprobar la misma por otros medios. Quizás esperamos recibir la respuesta que queremos oír sin saber ni siquiera cuál es la verdad a la pregunta instaurada.

Esto genera angustia. Querer abarcarlo todo y saberlo todo es imposible, pero en ciertas ocasiones nos sentimos capaces de poder hacerlo. Puede ser que iniciamos nuestro viaje muy bien y con las ayudas técnicas de aparatos móviles e internet, tengamos la respuesta a la mano en un instante. Pero si dudamos de esa respuesta a que recurrimos. Libros, enciclopedias, opiniones de expertos? Cuándo estamos satisfechos con la respuesta? Cuándo asumimos que hemos llegado a la respuesta correcta? No lo sé. No saberlo, también genera angustia. Lo importante es que no importe el hecho de no saberlo todo.

El análisis exacerbado de las situaciones cotidianas lleva a un bloqueo mental que a su vez va ligado a una ansiedad que es incontrolable. Un temblor de dudas y un tsunami de respuestas. Te arrolla y te revuelca y si te puedes levantar, estas más perdido que antes de hacer la pregunta inicial. A esto se le conoce como PARALISIS POR EL ANALISIS.

Entonces qué debemos hacer? Pues cada quien tiene su forma de afrontarlo. Para mí, lo primero que trato de hacer y que recomiendo, es frenar en seco y darse cuenta que estamos en la parálisis por el análisis. Que estamos como buitres en cuarentena queriendo devorarnos todo lo que se nos atraviesa. Es necesario parar. Algunos creen que es mejor ir frenando gradualmente, yo pienso que debe ser de un tajón. Tomar aire y aceptar que tu cabeza esta botando chispas de tantas revoluciones en las que anda. Y no solo piensas en contestar preguntas sino que tus problemas personales también te atacan, todos a la vez. Se empieza a meter la emocionalidad dentro de la misma burbuja y lentamente te vas carcomiendo. Todo te parece angustiante, nada parece funcionar, cada pregunta genera otra y cada respuesta no es suficiente.

Una vez caes en cuenta que estás paralizado por tanto análisis, es necesario fragmentar tus prioridades y darte cuenta que eres humano y que por más que trates, NUNCA lo sabrás todo y NUNCA llegaras a tener la respuesta para todo. Debes aceptar el poder decir NO SE y seguir adelante sin sentirte mal por no saberlo. La causas? No deben importar. El momento llegará, y cuando menos pendiente estés, sabrás la respuesta a esa pregunta que algún día te hicieron o que tú mismo te has hecho. Lo importante es no sufrir por no saber.

Tu trabajas para tu bienestar y no para impresionar. Tu felicidad depende de ti y no de los demás. No importa cuál sea el resultado final siempre y cuando el proceso haya sido aprovechado. Cada experiencia genera conocimiento, cada eventualidad trae una enseñanza. Nadie te la va a pintar con crayolas o pintura. La verdadera capacidad del hombre es aceptar que vive en un proceso constante y que no importa el resultado final si el proceso ha sido aprovechado. Ahí está la verdadera satisfacción. Ahí está esa bocanada de aire que llena de tranquilidad. Aceptar que eres quien eres, y que estás en un proceso continuo de cambio hacia una dirección enfocada, es uno de los grandes retos ocultos que tenemos en esta vida.

Vivimos para soñar y algunos piensan que son los sueños los que nos escogen y no al revés. Los que tenemos sueños somos afortunados porque tenemos un norte y hemos encontrado una dirección. No todos los sueños se cumplen de inmediato. Conllevan un camino lleno de experiencias y aprendizajes. Soñar no cuesta nada y “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Así que los invito a enfocar los sueños, priorizar los objetivos, ir escalando entre corto, mediano y largo plazo, aprendiendo de cada experiencia, agradeciendo por los momentos buenos y absorbiendo la enseñanza de los momentos no tan buenos. Los invito también a buscarle el lado positivo a cada situación, tomar aire puro y enamorarse de ustedes cada día un poco más. Estoy seguro que si hay un enfoque claro, el camino será espectacular.

Yo estaba en la parálisis por el análisis hasta que saliendo de un concierto, vi a una niña de aproximadamente 6 años patas arriba contra un muro. Pare y giré mi cabeza para mirarla y cuando hicimos contacto visual ella se rio a carcajadas. Qué estaría pasando por la cabeza de aquella niña para que en medio de un evento cualquiera, ella haya decidido buscar su felicidad mirando el mundo al revés sin importar quien la mire o quien le hable. Ella estaba feliz, y aunque estuviera estática sosteniéndose con sus manos, era como un pájaro libre en medio de un cielo azul y despejado. Esa niña, su cara, su risa, me desbloqueo.

No les digo que se paren en las manos, sino que incorporen el mensaje que algunas veces, en las posiciones más raras, donde quizás todo parece estar al revés, es cuando más podemos caer en cuenta de quiénes somos y reírnos a carcajadas del momento que estamos viviendo.

El futuro no ha llegado y cuando llegue será presente. Si te deleitas en ese presente, su trayectoria hacia convertirse en pasado será más placentera y aprovechada, y tú en una palabra, serás FELIZ.

Buena semana para todos.

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