Saturday, January 15, 2011

Entre costumbre y rutina.


Yá han pasado 15 días del 2011, el 5% del año aproximadamente. Hace un mes vivíamos la esperanza y la bienaventuranza que traería la Navidad y las fiestas de fin de año y Reyes. Vivíamos un momento diferente, un momento que nos saca de nuestra acostumbrada rutina de vida y nos pone en una posición diferente, llena de fe y alegría y solo buenos pensamientos encaminados en lo que representa emocionalmente el fin de año.

Hoy, muchos de nosotros hemos vuelto a ser la misma persona que éramos antes de ese cambio emocional de fin de año. Hemos vuelto a nuestros trabajos, hemos reiniciado nuestro estudio, hemos retomado la lectura, hemos iniciado o retomado el ejercicio, hemos tratado de cumplir nuestras resoluciones, hemos engañado momentariamente nuestra emocionalidad. Espero que con estas palabras, pueda despertar en cada uno la reacción hacia ese rutinario modus operandi en el que hemos vivido tantos años. Vivimos una parte del año, cambiamos en ciertas fechas, y volvemos a vivir el resto del año en estado de “meseta”. Nadie niega que para muchos, la vida está llena de altibajos que al promediar sus picos y valles, la resultante termina siendo una línea recta y plana. Solo se altera con cambios emocionales bruscos y después vuelve a su nivel basal. Esta es mi definición de rutina.

No todos vivimos así. Algunos creemos que nuestra vida está llena de picos y valles, de emociones y decepciones, altos y bajos, que no nos llevan a una meseta. Algunos pensamos que nuestra vida solo es en ascenso directo o inclusive en descenso abrupto. O una mescla de los dos. Pero es el patrón de las líneas de cada año de nuestras vidas las que podrían llegar en promedio, a convertirse en una repetición año tras año. Esta es mi definición de costumbre. Actos que al ser repetidos, consciente o inconscientemente, van formando parte de nuestras vidas. O visto de otra manera, nuestra vida va formando actos repetidos constantemente.

El mensaje es alertar sobre la posibilidad de caer en la rutina o en la costumbre. La gran mayoría de nosotros, dentro de nuestro propio patrón de vida, estamos en una sensación de placer y confort y no queremos salir de ahí o sentirnos amenazados en nuestra guarida. Pero al quedarnos ahí, solo estamos dándole contentillo a nuestro ego protector y no nos estamos atreviendo a explorar todo lo nuevo que sucede alrededor de nuestro día tras día. La vida está llena de experiencias nuevas en cada lugar donde vamos o en cada punto de la interminable costumbre en que vivimos. Es cuestión netamente nuestra frenar nuestro ritmo de vida o nuestra rutina de vida y observar lo que está sucediendo y lo que estamos dejando pasar. Ahí, en frente tuyo, está la oportunidad de volver tu día, tu semana, tu mes o tu año, una época determinante y diferente.

Cada año, uno tiene una gran meta por la cual trabaja. Puede ser una meta personal, una meta laboral, la consecución de algo o la pérdida de algún hábito. No es la única meta pero si es la más grande del año. Las primeras semanas de enero, trabajamos arduamente para organizarnos, pero cuando menos pensamos, hemos vuelto a nuestra rutina. Tenemos en nuestra mente esta gran meta y nos vemos tentados a aplazar nuestros actos dejándolos para algún otro momento, ya que nos escudamos detrás de la frase: “queda todo el año”. Poco a poco vamos cayendo en la trampa, transcurre el tiempo y ahora volvemos a vivir nuestra vida acostumbrada pero esta vez, con la diferencia de tener una carga encima que la hace aun más difícil de sobrellevar. He escrito anteriormente de cómo hacer que esta meta no se convierta en una carga, y este no es el punto de esta entrada. El punto es no acostumbrarte a la vida que estás viviendo (si crees que estas dentro de una rutina) y despertar el instinto de búsqueda de emociones nuevas todos los días. A continuación una serie de preguntas a manera de ejercicio:

Dónde vives?

Solo contesta el barrio, pueblo, ciudad o inclusive país donde estas. Entre más especifico mejor.

Qué hay para hacer este mes en este lugar?

Busca por internet, en los folletos informativos, en teatros locales, en museos, en cines, en alcaldías, centros de información local. Busca donde se te ocurra y averigua (y esto es solo en cuanto a actividades organizadas por terceros para el público). Atrévete a crear tus propias actividades. Ir a un parque a leer una mañana, salir a caminar oyendo la música que más te gusta, tomarte un café y pensar en tu vida. En otro plano, busca el curso sobre esa materia que siempre quisiste tomar, encuentra esas clases de baile que han estado en tus deseos por tanto tiempo. Busca ese congreso al que siempre has querido asistir. No hay límites en este punto pero seguro algunos aparecerán.

Cuál es mi presupuesto?

Te encontraras con varios eventos que son gratis y algunos que serán difíciles de lograr. Destina parte de tu presupuesto para una actividad nueva. Una obra musical de Jazz, una película en 3D, una entrada a un museo, una sentada en un parque a leer un capitulo de un libro, una salida a montar bicicleta con tus amigos, una salida a hablar cosas de mujeres con mujeres, en fin, escoge algo que se ajuste y ponte la meta de lograrlo si se ajusta a lo presupuestado.

Con quién quiero ir?

Desde ir solo, porque la soledad es sana a su medida, o ir acompañado, encuentra un cómplice para tu actividad. Encuentra un “partner”. A lo mejor está al lado tuyo como tu esposo(a), tu hijo(a), tus padres o hermanos, tus amigos más cercanos o inclusive alguien que jamás se te ocurrió. Mételo(a) en el plan, créale la expectativa de este evento, invítalo a romper la rutina de tu vida contigo y seguro que él o ella estará rompiendo la suya también.

Pensamientos finales…

Una vez que hayas logrado hacer esto, piensa en todo lo que has dejado pasar. No lo veas como una forma de arrepentimiento, sino como una forma de nueva oportunidad para poder hacerlo. No vuelvas a decir que estas aburrido donde vives o en tu vida, si no has agotado todas las opciones. En frente tuyo hay un trayecto que caminar mirando hacia todas las direcciones y al lado tuyo puede haber un museo o una obra de arte que no has visto por estar tan concentrado en tu día a día. Atrás tuyo puede haber un monumento histórico que no hayas visitado o aprendido sobre él. A dos calles de tu casa puede haber un restaurante que nunca habías considerado. Esa película cuya crítica fue tan mala, no podrá ser víctima de tu opinión hasta que no te la hayas visto tú. Ese libro que siempre quisiste leer, está ahí. Agárralo y lee el prologo. A lo mejor te enganchas.

El mensaje final es que nos acostumbramos a nuestra vida así hayamos luchado enormemente por estar cómodamente donde estamos. La expectativa de llegar a una nueva ciudad se puede acabar en unas pocas semanas si no estás constantemente reinventando que hacer en los días que estas en ella. No solo en una ciudad nueva, en la ciudad donde siempre has vivido, estoy seguro que hay algo que has dejado pasar y que a lo mejor ahora, te podría interesar.

Abre la ventana de tu ciudad y explora la vida que yace en sus calles. Abre la ventana de tu motivación y deja salir las ganas de explorar lo nuevo que tienes enfrente. No te dejes aburrir por la costumbre, depende de ti.

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