Friday, November 5, 2010

El peligro de interpretar


Como es de difícil interpretar. Mejor aún, como es de fácil mal interpretar. Asumir es mil veces más fácil que concretar. Pero lo hacemos cada día. El ejemplo más claro son los medios escritos. Puede uno sentarse a escribir y estar guiado por la emocionalidad al hacerlo pero debe pensar que al otro lado de el texto, estará otra persona que tal vez no tendrá la misma emocionalidad al leerlo. De ahí lo difícil de hacerle a las demás personas entender lo que uno escribe. No es lo mismo leer que escribir, (así parezca obvio) y es que existe un cierto peligro cuando uno escribe. El peligro es que uno no se haga entender o que la otra persona mal interprete lo que uno haya querido escribir.

Cuando se usaba el correo tradicional para escribir cartas, casi siempre llegaban meses después de escritas y uno igual las leía y se emocionaba al hacerlo leyendo lo que la otra persona, que estaba lejos, contaba en sus palabras. No le paraba mucha atención si “parecía” esto o “parecía” lo otro. Uno se sentaba a contestarle a esa persona y sabía que seguro leería esas palabras en unos meses también. Era correo informativo y a mano o máquina de escribir.

Hoy en día con la mensajería electrónica y los correos electrónicos, se puede tener una “conversación”. Acá está el veneno. Sigo creyendo que una conversación es hablada, con la otra persona enfrente y con la posibilidad de ver a la otra persona para poder tener su corporalidad a simple vista (y valgo el skype con cámara). La tal llamada “conversación” vía mensajes o correos electrónicos es simplemente un intercambio de mensajes en una secuencia. NO TIENEN NI EMOCIONALIDAD NI CORPORALIDAD. Lo más parecido es escribir en mayúsculas lo cual internacionalmente se conoce como si uno estuviera exaltado o gritando. Pero gritando de rabia? De felicidad? Es muy difícil saberlo con certeza. De nuevo, es más fácil mal interpretar y dejarse llevar por lo que uno cree que está leyendo, mas no lo que verdaderamente trató de expresar la persona que lo escribió.

Las personas leen un correo y tratan de entender el contenido e inmediatamente interpretan la emocionalidad del mismo. Ese es un error. Las palabras son para leerles e interpretarlas en contexto dentro del marco que se está tratando.

Por eso es que mi consejo es el siguiente: cuando se traten temas personales de alto contenido emocional, no lo hagan por correo electrónico o mensajería al menos que se sientan altamente efectivos en transmitir el mensaje con la emoción implícita. Se atienen a que la otra persona interprete lo leído de cualquier forma y si se asume algún tema, ya se empieza mal, ya que de un supuesto se empiezan a desarrollar las acciones que se llevarán a cabo a continuación. Es como crear una casa en el aire.

No hay nada malo en preguntar a la otra persona que quiso decir o pedir que le expliquen con profundidad lo dicho, antes de “asumir” lo que trató de manifestar.

Espero que puedan evitar estos problemas y no optar por decir “es que yo pensé que estabas diciendo que…” o “lo siento pero yo creí que querías decir que…”.

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