Wednesday, September 29, 2010

Un click emocional

(NO DEJES DE VER EL VIDEO AL FINAL)

Un día más que pasa y deja sus recuerdos, y si es posible, he logrado extraer todas sus enseñanzas. Pero a quien le mentimos cuando decimos que todos los días son fabulosos y que vivir en un éxtasis interminable es posible. Bueno, al menos para mí que me considero humano, es de esperar tener días buenos y otros no tanto.

Tendremos días malos y días aun peores. Múltiples veces he dicho que se debe extraer lo positivo de lo negativo y ver las oportunidades en las dificultades. Pero muchas veces no es posible de manera inmediata y es cuando debemos recurrir a otros medios para lograr sentirnos mejor. La consigna es que uno acepte el mal momento siempre permaneciendo en la constante búsqueda de retornar al nivel basal de bienestar. Ayuda una inyección de buena vibra o buena energía, ayuda también que alguna persona o imagen te haga reír o que te alienten con un comentario positivo. Repito, uno no depende de nadie para estar feliz, pero nadie niega que un buen chiste, un saludo de alguien que no ves hace tiempo, un regalo, la presencia de un ser querido, un mensaje de texto, un recuerdo de una experiencia memorable, ayudan de una manera trascendental.

Entonces cuáles son los límites? Hasta cuándo nos permitimos estar tristes o agobiados por algo? Cuánto látigo que nos demos es lo aceptado? Cero? Mil? Cómo se mide la autocrítica? Hasta qué punto es bueno autocriticarse? Cuánto tiempo debe pasar desde que uno se siente mal por algo hasta que uno se sienta bien? Qué hace ese famoso “click” entre sentirse mal y sentirse bien?

Si alguien sabe las respuestas, por favor me las dice.

Admiro a la gente que anda por la calle con un escudo anti todo. Admiro a la gente radiante de positivismo a toda hora. Admiro a la gente que puede tener la experiencia más nefasta (y cada cual le da la importancia que quiera a sus experiencias) y de todos modos reírse y sacarle provecho.

Tener experiencias malas o buenas y sacarles provecho es lo ideal. Llegar desde el momento en que la cabeza empieza a mortificarte con lo que ha acontecido (punto A) hasta el momento de reírse sobre los sucedido (punto B), es un trayecto que tiene muchas opciones. De cada quien depende como será ese trayecto. Corto, largo, con altibajos, con escondites, con reposo, con meditación, con autocritica, con premios, con autodestrucción, con bienes, con males, en fín, un sinnúmero de posibilidades en ese trayecto desde “el” sentirse mal(punto A) hasta “el” sentirse bien (punto B).

Lo que si sé, es que en medio de ese camino, aparecerán vivencias que te sacarán una sonrisa. Cómo es de bueno reírse. Cómo es de bueno abrirse a la felicidad y reír desde el corazón. A carcajadas. Está comprobado que la risa es un tipo de terapia, pero sin ponerle tanto misterio o título, solo reírse en momentos de bajón emocional, es francamente sanador.

No sé cómo cada persona afronte ese camino desde el momento que se le baja el nivel de alegría hasta que lo recupera, pero les recomiendo reírse de todo, de lo más pequeño, y verá que logrará catalizar el “click” del bienestar emocional. Se despejará la mente y el alma y a partir de este punto, usted podrá empezar a racionar y afrontar lo sucedido con más fortaleza y decisión.

Reírse las veces que pueda durante el día… es gratuito y altamente efectivo.

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