Wednesday, September 8, 2010

Como una esponja


No es un misterio que cada día se experimentan cosas nuevas. Esto pasa sin duda. Lo importante es caer en cuenta de estas situaciones y verdaderamente aprender de ellas.

Cada mañana inicia un día nuevo, seguramente nuevas experiencias llenaran el día. Así uno viva en la más estricta rutina, experiencias nuevas vendrán. Lo importante, y lo repito, es tener la capacidad de verlas, reconocerlas, y aprender de ellas.

Yo llamo esto ser como una esponja. Levantarse todos los días seco y llegar en las noches a la casa completamente empapado de experiencias, enseñanzas y aprendizajes.

Muchas personas esperan un acontecimiento específico como el cambio de año, el paso del fin de semana, cuando acabe el verano, o cualquier otra escusa, para iniciar con algo que tienen en mente.

Espero que usted cuando lea esto no diga: “el lunes empiezo a aprender de mis experiencias vividas” o “el primero de enero” o “cuando pase el verano”. No existe un momento específico para explotar lo percibido y extraer el aprendizaje de cualquier situación. Importante, eso si, desligar la emocionalidad ya que experiencias tanto positivas como negativas, llevan su dosis de enseñanza.

Desde que llegué a mi nuevo país de residencia, no he hecho más que aprender con cada paso que doy. He aprendido tanto, que se saturan mis niveles de aprendizaje e inclusive estigmas de ansiedad se esbozan a lo lejos. Pero es una ansiedad sana, por ponerlo de alguna forma, ya que es el deseo constante de aprender cada vez más lo que me genera esa sensación de expectativa. Aclaro que la ansiedad como tal nunca será sana, pero en el contexto de lo que escribo, quiere decir que el deseo de aprender genera una emoción de aprender, cada día un poco más. Es algo parecido a cuando uno compraba los útiles del colegio y no veía la hora de llegar el primer día de clase.

He conocido personas que hablan de temas que jamás pensé entrarían a formar parte de mis charlas diarias. He tenido la enorme fortuna de conocer a una persona que sabía que existía dentro del mundo en que yo me muevo, pero que ahora, el destino nos ha puesto en el mismo lugar, en el mismo quirófano, en las mismas cirugías. Cada vez que hablo con esta persona, aprendo más y más. Esta sensación es fascinante. Gracias.

Nunca es tarde para nada, aunque suene a frase de cajón. Importante aclarar que las creencias limitantes de cada persona son un tema aparte, pero si usted se levanta hoy con ganas de encontrar los pequeños detalles de la vida y aprender de ellos, seguramente su día será aun mejor de lo que usted pensaba inicialmente.

No se olvide que también hay gente que va a aprender de usted. Pero yo prefiero aprender de otros y dejar que la gente aprenda de mí sin que yo me dé cuenta. Algún día llegará en que pueda compartir mis experiencias a manera de enseñanza. Aun no, tengo mucho que aprender.

Les comparto una parte del nuevo libro que me estoy leyendo que se llama El Caballero de la Armadura Oxidada de Robert Fisher:

Dialogo entre el Caballero y Merlín:

C: “Merlín, tengo que salir de este bosque, estoy empezando a hablar con las ardillas”

M: “Esplendido”

C: “Cómo que esplendido?”

M: “Simplemente eso. Os estáis volviendo lo suficientemente sensible como para sentir la vibraciones de otros.”

El caballero se notaba confundido así que Merlín continuó explicando:

M: “No hablasteis con la ardilla con palabras sino que habéis sentido las vibraciones y has traducido esas vibraciones en palabras. Estoy esperando el día en que empieces a hablar y aprender de las flores”

1 comment:

  1. Juancho, de verdad me parecio bien interensante lo que escribiste! Creo firmemente en eso, aunque reconozco que no lo pongo en practica siempre, pero asi deberia ser. Espero llegar al punto de levantarme todos los dias queriendo hacer algo nuevo, sin pensar que ya es demasiado tarde o que lo puedo dejar para despues! un abrazo... pipe martinez (r2 ort. javeriana)

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